Martes 02 de mayo del 2017

COLUMNA DEL SENADO: Dolores Padierna Luna

*Mantener competitividad ante plan fiscal de Trump

El Senado de la República debe exhortar respetuosamente a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público a establecer una mesa de trabajo con ambas Cámaras del Congreso de la Unión para evaluar la viabilidad de reducir la tasa del Impuesto Sobre la Renta en sus diferentes regímenes, con el objetivo de mantener la competitividad de nuestro país frente al Plan Fiscal de Donald Trump.

El estadounidense presentó al Congreso de los Estados Unidos su plan fiscal, que consiste fundamentalmente en la reducción de las tasas del impuesto sobre la renta para las personas físicas. En este sentido, el plan reduce los siete tipos de impuestos que actualmente existen a sólo tres, que son 10, 25 y 35 por ciento. Cabe señalar que la tasa máxima actual es de 39 por ciento.

Para las empresas, la propuesta de Trump se enfoca en reducir la tasa del impuesto del 35 al 15 por ciento. Si el Congreso de Estados Unidos aprueba las medias planteadas, se puede tener un impacto considerable en México debido a que, desde el punto de vista fiscal, sería más atractivo realizar inversiones en los Estados Unidos que en México, puesto que la diferencia de tasas sería muy importante. Al respecto, hay que recordar que la tasa en México es de 30 por ciento. Una buena noticia es que no se incluyó el impuesto fronterizo a las importaciones de México.

Indudablemente que, de aprobarse la propuesta, el gobierno de los Estados Unidos contará con menos recursos para financiar el gasto público, aunque Trump ha dicho que con estos ajustes se incentivará un mayor crecimiento, lo que compensaría la reducción de tasas.

Sin embargo, esto es sólo una especulación o buen deseo, ya que no es posible anticipar cuales serían los efectos en el crecimiento. Pero cualquier incremento tendría un impacto positivo en México.

Aunque aún no hay datos sobre la propuesta de gasto, se pueden anticipar dos escenarios: primero, una importante reducción al gasto y, segundo, un incremento del déficit presupuestal.

La posibilidad de reducción del gasto es limitada, ya que tendría que provenir principalmente del gasto social, lo que Trump ya intentó hacer con la cancelación del llamado ObamaCare, pero no lo logró porque fue rechazado por el Congreso.

Si se incrementa el déficit presupuestal, habrá una presión para que se financie con fondos que están en otros países como en México, lo que implicaría una salida de inversiones en cartera, que a su vez presionaría en mayor medida al peso y propiciaría mayores aumentos a las tasas de interés en México. Aunque una buena noticia para México es que Trump no dispondrá, por lo menos en el corto plazo, de recursos para construir el muro. Ya ha trascendido que no los solicitará.

De aprobarse el plan fiscal de Trump, tendría impactos positivos y negativos en México. Dentro de los positivos destaca que, de lograr un mayor crecimiento económico, México estaría en la posibilidad de incrementar sus exportaciones. Por otra parte, no incluir el impuesto a las importaciones también es positivo para México.

Los efectos negativos serían principalmente la reducción de la competitividad de nuestro país por el enorme diferencial en las tasas impositivas de las empresas y la posibilidad de salida de capitales invertidos en cartera para financiar el déficit presupuestal de los Estados Unidos.

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