Jueves 08 de febrero del 2018

COLUMNA DEL SENADO: Dolores Padierna Luna

*Caída histórica de la producción petrolera

Los indicadores recientes confirman lo que dijimos desde la reforma energética del 2013 y sus leyes secundarias en el 2014: se trata de una contrarreforma para desmantelar paulatinamente nuestra industria petrolera y, en especial, a Pemex.

Los indicadores de producción de 2017 confirman esta realidad tremenda para nuestra principal empresa pública nacional: Pemex produjo durante el año pasado 1.9 millones de barriles diarios, la cifra más baja desde que se tiene registro.

Hace tan sólo 13 años, en 2004, Pemex registró su techo histórico de producción con 3.4 millones de producción de barriles diarios. En 2008 disminuyó a 2 millones de barriles diarios, el registro más bajo hasta antes de 2017. Incluso, en 2016, Pemex produjo 2.1 millones de barriles diarios, es decir, la producción entre 2016 y 2017 disminuyó 10 por ciento.

No sólo la producción de crudo disminuyó: las gasolinas y el gas natural registraron caídas drásticas. En 2017 la producción total de gasolinas fue 21 por ciento menos que en 2016: al pasar de 325 mil barriles diarios a 257 mil barriles diarios.

Esto provocó un incremento considerable de la importación de gasolinas: en 2017 entraron 570.6 mil barriles, apenas para completar el consumo de 797 mil barriles diarios de gasolinas.

En el caso del gas natural, la producción disminuyó 13 por ciento, al pasar de 5 mil 792 millones a 5 mil 68 millones de pies cúbicos entre 2016 y 2017.

El peor año para nuestra industria de hidrocarburos fue, sin duda, el 2017.

La balanza fue absolutamente deficitaria: exportamos 23 mil 600 millones de dólares, e importamos 42 mil millones de dólares, un 33. 1 por ciento más que en 2016.

En otras palabras, tenemos un déficit de nuestra balanza comercial petrolera del orden de los 18 mil 400 millones de dólares, que impacta aún más por la depreciación de nuestra moneda ante el dólar.

Nos hemos convertido en un mercado de consumo para la potencia energética de Estados Unidos y abandonamos nuestra condición de exportador.

Por si fuera poco, en 2017 se incrementaron en 11 mil 562 millones de pesos el valor de las pérdidas de Pemex por robo de combustibles, cinco veces más que el registrado en 2016.

Por todos lados, nuestro principal recurso no renovable, motor durante años de la economía nacional y de las finanzas públicas, se ha ido desmantelando con una pérdida para todos los mexicanos.