Viernes 12 de enero del 2018

COLUMNA DEL SENADO: Dolores Padierna Luna

*El presidente Peña Nieto mintió

En su mensaje de año nuevo de 2015, el presidente Enrique Peña Nieto afirmó que gracias a su reforma energética y a la reforma hacendaria “ya no habrá gasolinazos, mensuales”. Como todos sabemos, esto fue una mentira más de las muchas que se difundieron durante estos cinco años de gobierno.

En enero del 2017 el alza en el precio de las gasolinas fue abrupto y generó un enorme malestar social: la Magna subió 14.2 por ciento, en promedio; la Premium se incrementó 20.1 por ciento; y el Diésel fue 17 por ciento más caro.

En septiembre del mismo año, la Secretaría de Hacienda, encabezada por José Antonio Meade envió a la Cámara de Diputados un proyecto de Ley de Ingresos para 2018 que anticipaba el incremento actual a los precios de las gasolinas, no sólo por el modelo de liberalización de las gasolinas operado desde el 30 de noviembre pasado, sino por haber mantenido el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) en los combustibles.

Desde ese momento, la bancada de Morena, que votó en contra de esa Ley de Ingresos, advirtió que se abría la puerta “a que el gasolinazo se pueda dar en cualquier momento”.

En septiembre de 2017, la Secretaría de Hacienda, con Meade al frente de esta dependencia, elaboró un presupuesto anual para 2018 sobre un precio base de 48.5 dólares por barril de petróleo, cuando ya estaba en 40 dólares. ¿De dónde sacarían los recursos necesarios? Del IEPS a las gasolinas.

El último día de diciembre, en el Diario Oficial de la Federación se publicó el alza de los IEPS a “combustibles automotrices, combustibles fósiles y a las cuotas aplicables a las gasolinas y al diésel que se destinan a las entidades federativas”. La Secretaría de Hacienda maquilló el gasolinazo denominándolo “factor de actualización”.

Por estas razones, el aspirante presidencial priista José Antonio Meade no puede engañar a la sociedad mexicana afirmando que el gasolinazo de este enero de 2018 no es su responsabilidad.

“El precio de la gasolina se determina internacionalmente y fluctúa con las condiciones de costo”, afirmó Meade, echándole la responsabilidad a los gasolineros privados.

Es un hecho que el gasolinazo, junto con la escalada de alzas a las tarifas de gas doméstico, de electricidad y de artículos de la canasta básica, como las tortillas son el resultado de una política persistente de castigar el bolsillo de la mayoría de los mexicanos para sostener la ortodoxia monetarista. Meade representa esta ortodoxia.