Lunes 23 de octubre del 2017

COLUMNA DEL SENADO: Fidel Demédicis Hidalgo

*Es reprobable que en el Senado comience la discriminación

Tengo que felicitar a la Comisión de Derechos Humanos de este Senado por poner en la discusión un tema tan importante como la discriminación, primero en general, y luego enfocada a las personas que están infectadas de VIH SIDA.

Es reprobable que la propia discriminación de estas personas empiece justamente en el Senado de la República, escuchaba con mucha atención al senador Mayans, por su profesión, un conocedor amplio de este tema, pero también escuchaba la algarabía, la desatención de compañeros senadores y senadoras que tratando el Senado un tema tan importante y sobre todo hablando de discriminación, pocos están poniendo atención.

La discriminación es eso, el no escuchar el dolor, el no escuchar los lamentos, el no escuchar los sufrimientos, el no escuchar el grito de desesperación de quienes padecen VIH SIDA.

El tema necesariamente tiene que enfocarse desde dos visiones, el tema de las políticas públicas de salud que hay una queja permanente de que se les niegan los retrovirales a todas estas personas, que la Secretaría de Salud a nivel nacional, a pesar de lo que informa en el V informe del presidente Peña Nieto, pues igual que todo lo que ahí se informa, son cifras maquilladas, y contradicen totalmente lo que la dolorosa realidad sostiene de manera contundente.

Una de las grandes discriminaciones se da precisamente en el no recibir a personas que se han detectado con este mal en los hospitales públicos y privados. El Senado de la República tiene que alzar su voz para que estas personas sean atendidas como lo que son, seres humanos.

A pesar de padecer esa enfermedad, no han perdido esa calidad de ser seres humanos y este Senado, este Senado ojalá apruebe por unanimidad el exhorto que se está haciendo a las diferentes instancias que tienen que ver con este tema.

Supimos hace un tiempo de un militar que fue cesado, porque dio positivo en el examen de VIH, la Sedena tuvo que dar paso hacia atrás, reinstalar a este soldado a partir de la presión que ejercieron los organismos no gubernamentales porque ninguna persona en ninguna ley la excluye de que tenga derecho al trabajo al margen de si tiene o no tiene este padecimiento.

Muchos niños que no tienen ninguna culpa de haber contraído ese padecimiento, hoy se les niega el ingreso a la escuela, y la Secretaría de Educación Pública, bien, gracias, no atiende este tipo de asuntos, principalmente porque se trata de gente pobre que no sabe a dónde recurrir para hacer valer el sagrado derecho de los niños que están infectados de SIDA para hacer valer su derecho a la educación.

El tema que tiene que ver con la propia familia, un infectado de VIH, la propia familia lo rechaza por miedo al contagio, pero más los rechaza por el miedo al “qué dirán”, por el miedo al estigma social.

En el tema que tiene que ver con el aislamiento social, pues estas personas son discriminadas absolutamente por todo el mundo. Por eso se sigue sosteniendo que la discriminación mata más rápido que la propia enfermedad.

Tenemos que erradicar la discriminación de México en todos los sentidos, pero no sólo deben ser discursos, debe ser una práctica cotidiana del Estado mexicano, esos tres niveles de gobierno, del Senado de la República, de la sociedad en su conjunto, y esto no lo vamos a lograr mientras no hagamos conciencia social y mientras no tengamos la cultura de la no discriminación.

Estas personas son seres humanos y la Secretaría de Salud, la Secretaría de Educación Pública, el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación y todas las instancias, tienen que darles ese trato.