Jueves 22 de junio del 2017

Salud al desnudo: Uno de cada 3 cánceres son evitables

“Pero el potencial de la prevención es mucho mayor que uno de cada tres", advierte el director de la Agencia Internacional de Investigación en Cáncer, Christopher P. Wild, de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Es que el cáncer podría desaparecer en el 2050 según la University College London, si cambiamos algunos hábitos en el estilo de vida. Una nueva conducta psicocial podría salvar más vidas que una vacuna.

¿Cuáles son esos cambios? Muchos, pero para no abrumarnos empecemos por tres fundamentales y luego en otras notas le daré más tips para reducir el riesgo a contraer cáncer a la mitad.

La alimentación siempre está en el centro de la salud. El descubrimiento de los nutrientes y las funciones que desempeñan dentro de nuestro organismo nos ha permitido conocer perfectamente muchas de las propiedades de los alimentos que hasta hace relativamente pocos años se intuían o formaban parte de la sabiduría popular.

Es por eso que se estudia hasta el cansancio los alimentos y bebidas que pueden provocar cáncer. La lista puede ser casi infinita pero quisiera detenerme hoy en algo que quizás no tenemos mucho en cuenta a la hora de pensar en nuestra salud. Estoy hablando de las especias:

Canela: Según un estudio del Instituto de Ciencia y Tecnología Gwaingu de Corea, esta especia induce a las células cancerosas a la muerte y evita su proliferación

Ajo. Amo el ajo y más desde que descubrí un Informe de US National Library of Medicine donde demuestra que sus encimas combaten el cáncer, sobre todo el de mamas.

Jengibre: Durante años se ha quedado afuera de nuestros platos, pero nuevamente está experimentado un resurgir gracias a la creatividad de los más experimentados chefs. Hoy este alimento ha ganado un lugar definitivo en nuestra mesa y en nuestra salud. Es que además de ser rico y novedoso se ha probado, según estudios de la facultad de medicina de la Universiti Kebangsaansu en Malasya, que es un antinflamatorio y anticancerígeno.

Pero no todo es alimentación. Démosle lugar a otros dos consejos preventivos fundamentales para evitar esta desgraciada enfermedad.

La luz del sol. Tan sencillo como eso. Al contrario de todo lo que se dice del sol, en su justa medida, es un aliado. Gracias a la vitamina D.

Es que la vitamina D es necesaria para ayudar a regular y mantener una respuesta inmune saludable que contribuya al normal crecimiento y maduración de las células. Por otro lado, los niveles bajos de esta vitamina aumentan el riesgo de desarrollar cáncer mama, colon y próstata. Y hay evidencia de que la vitamina D puede detener el crecimiento del cáncer de mama y de próstata

Tomar 2-4 veces la dosis diaria recomendada de 200 UI a 600 UI de vitamina D3 (junto con el calcio) redujo el tasa esperada de la incidencia de cáncer de 55 a 77% en las mujeres post-menopáusicas más de cuatro años periodo. Pero incluso esto sigue siendo una pequeña dosis de vitamina D. La mayoría de los adultos sanos puede manejar al menos 5.000 UI por día sin ningún problema.

Por último, en términos de prevenir, tengamos en cuenta esto…

Desintoxicar y alcalinizar. Según lo que dijo el Dr. Alberto Martí Bosch en el III Congreso Internacional sobre Tratamientos Complementarios y Alternativos en Cáncer uno de los pilares básicos es esta idea de “que la célula sana vive en un medio alcalino rico en oxígeno, usa muy poco sodio para vivir y utiliza proteínas levógiras -con giro a la izquierda- que son estables en él. Por el contrario, el paciente que desarrolla un proceso oncológico entra en acidosis metabólica -es decir, el terreno se acidifica- y hay entonces escasez de oxígeno –a eso le llamamos hipoxia– lo cual obliga a las células sanas a mutar si no quieren morir”.

Esto ha llevado a una relación entre medio y células que pugna por modificar el ambiente de la misma con una nueva estrategia que tenga en cuenta que el cuerpo debe ser desintoxicado regularmente mediante ayuno.

Pero si a la dieta le agregamos la ingesta de determinadas plantas mejoremos aún más la limpieza. Porque hay plantas que “limpian” los pulmones (tomillo, gordolobo, llantén), plantas que limpian el hígado (alcaucil, cardo mariano, diente de león, boldo, desmodium) y plantas que limpian el riñón (té verde, cola de caballo, arenaria).

En pocas palabras, podemos eliminar ácidos a través del hígado, de los pulmones y conseguir la deseada alcalinización. www.lasaludaldesnudo.com

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