Viernes 23 de marzo del 2018

Ludopatía, enfermedad crónica y progresiva, puede afectar de 1 a 3.4 por ciento de la población

Durante el foro “Retos para enfrentar el juego patológico”, legisladores, funcionarios, profesionistas, especialistas y asociaciones civiles analizaron las implicaciones de la ludopatía en México, enfermedad crónica y progresiva, los desafíos para prevenir su impacto, y la necesidad de consolidar políticas públicas de prevención y tratamiento integral.

La diputada María García Pérez, presidenta de la Comisión Especial de Salud Mental y Drogas, sostuvo que la ludopatía es un problema de salud pública que debe atenderse responsable y oportunamente, desde su prevención hasta la recuperación del adicto.

Se requieren modelos efectivos y planes estratégicos que permitan identificar los trastornos físicos, emocionales y psicológicos vinculados al juego patológico entre la población mexicana, a fin de diseñar programas de tratamiento integrales que permitan una atención de calidad, apuntó.

Estimó que la ludopatía puede afectar de 1 a 3.4 por ciento de la población, y la Organización Mundial de la Salud la clasifica como una enfermedad crónica progresiva, un trastorno del control de impulsos, caracterizado porque las personas dedican gran parte de su atención y recursos a jugar en casinos o de forma virtual.

Los ludópatas se preocupan por planificar sus próximos juegos o piensan constantemente en nuevas formas de conseguir dinero para continuarlos, pierden interés por otras actividades e incluso el sentido de responsabilidad para asistir a trabajar y cumplir con sus compromisos.

Al inaugurar el evento, Eduardo Cayetano Cacho-Silva, director general de Juegos y Sorteos, de la Secretaría de Gobernación, apuntó: debe configurarse una política de Estado conjunta para establecer estrategias que aminoren las conductas nocivas en torno al juego, a fin de favorecer que sea una alternativa sana de recreación.

Que el juego permita la integración de las personas, sobre todo porque buscan a través de los casinos el encuentro social y mantener un espacio y tiempo ocupados; sin embargo, las instancias de gobierno deben atender estas prácticas de forma permanente, ya que implica grandes riesgos como la pérdida del patrimonio familiar y, por supuesto, conductas delictivas cuando el juego se ejerce sin control.

Destacó la importancia de realizar acciones concretas de coordinación y concertación para que el juego de azar sea una actividad sana y no nociva, ya que puede inducir a conductas obsesivas con repercusiones delictivas.

María del Rosario Tapia Medina, directora general del Instituto para la Atención y Prevención de las Adicciones en la Ciudad de México (IAPA), resaltó la importancia de analizar las adicciones sin sustancia como el juego patológico, cuya práctica lleva a la misma compulsión como si se consumiera cocaína, heroína, mariguana, alcohol o tabaco, porque no se puede dejar de hacerlo.

Las adicciones sin sustancia incluyen conductas como el juego, sexo, compras y comida, que dan satisfacción momentánea, pero que pueden conducir a un comportamiento compulsivo, acorde a las características personales y del entorno.

En la ludopatía el adicto pierde absolutamente el control de su vida, la relación con la familia, tiene problemas laborales, se endeuda y puede llegar, incluso, a problemas delictivos para conseguir dinero o pagar deudas contraídas. “Rompe la vida personal, familiar, social o laboral”.

Debe valorarse la participación cada vez mayor de las mujeres en los juegos y apuestas en casinos, cuya presencia se calcula entre 60 y 65 por ciento, de 45 años en adelante, lo cual puede vincularse a problemas de incomunicación, soledad, tristeza y depresión, buscando en el juego esas satisfacciones que no tienen en casa ni en la familia.

Tapia Medina destacó la urgencia de atender a los menores de edad, porque debido al desarrollo tecnológico usan cada vez más el celular y las tabletas, que aunque no apuestan sí está el reto y audacia de ganarle a la máquina; se distraen más horas encontrándose a un paso de convertirse en adictos y codependientes en cualquier momento.

“Es esencial prevenir y analizar los factores que intervienen entre los menores y las mujeres para atacar esas causas que alientan una adicción”.

Nadia Robles Soto, directora general de la Coordinación de Programas Nacionales contra las Adicciones, de la Comisión Nacional contra las Adicciones (Conadic), propuso un enfoque de salud pública para atender el juego patológico, debido a que practicarlo es inicio para alentar el consumo de sustancias nocivas.

Además, elevar la inversión en materia de salud para prevenir y atender a los ludópatas, así como promover un juego responsable, ya que los jugadores no sólo están en los casinos, sino en sitios virtuales y en la calle.

Refirió que la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco, ENCODAT 2016-2017, estableció que cerca del 24 por ciento de los mexicanos ha apostado en un momento de su vida; más del 35 por ciento de adolescentes lo ha hecho, siendo los más vulnerables a padecer juego patológico, los que tienen entre 12 y 17 años.

El panorama en México apunta que el 2 por ciento de la población es adicta al juego. La tendencia de juego son las máquinas tragamonedas, la lotería inmediata, las cartas y el “raspadito”. La simple expectativa de ganar refuerza la incidencia por repetir, donde los niños y adolescentes son los más expuestos, pero hay mujeres que también juegan para completar su gasto diario.

Iñigo Lanchares, catedrático de Finanzas Internacionales de la Universidad Anáhuac, en su ponencia “Implicaciones sociales y marco jurídico”, propuso crear una oficina de defensa del jugador y un programa de autoexclusión, para que la persona decida voluntariamente no participar en cualquier tipo de juego, y se le extienda un certificado.

Precisó que la Ley Federal de Juegos y Sorteos que data de 1947 es obsoleta, inapropiada jurídicamente, fragmentaria y no se centra en la persona, además “no incorpora la tecnología alentando espacios para la corrupción e impunidad”. El reglamento aprobado en 2004 no cumple con las necesidades actuales, aseguró.

Urgió a actualizar el marco jurídico y “descongelar” los proyectos presentados, a fin de alentar un juego responsable con el interés superior de la salud y máxima transparencia, que garantice la integridad de jugadores, empleados y familias, ya que la conducta perniciosa de un ludópata afecta a todo el entorno.

Carlos del Moral, presidente del Centro de Atención de Ludopatía Calci A.C., afirmó que el juego patológico es un trastorno mental que provoca un problema de salud pública y social. En México se carece de prevención, ya que los anuncios publicitarios manipulan las emociones de las personas para alentar el juego sin control.

Sostuvo que la ludopatía se ha convertido en una epidemia, con mayor incidencia de las mujeres como asistentes a los casinos y usuarias en línea. Exigió regular los casinos, ya que han traído más problemas que beneficios a la población, y su diseño provoca que la gente pierda la noción del tiempo y sus valores, impidiendo establecer límites.