Jueves 01 de marzo del 2018

Ya basta de permitir que los tránsfugas utilicen a los partidos para su beneficio personal, exige senadora

En un intento por acabar con lo que llamó nefasta práctica tránsfuga, la senadora Angélica de la Peña Gómez empuja con fuerza una iniciativa de ley que, además, permita a la ciudadanía exigir a sus elegidos en las urnas que cumplan con la tarea para la cual recibieron el voto. Por la importancia del asunto, aquí las palabras textuales de la legisladora perredista:

¡La presente iniciativa tiene como finalidad la de fortalecer nuestra vida democrática y que la ciudadanía al emitir su voto lo haga de manera informada en libertad y con la certeza de que quienes ocupan una candidatura y sean postulados por los partidos políticos garanticen el cumplimiento de sus responsabilidades sin que salten de un cargo a otro y/o salten de un partido a otro sin rendirle cuentas a la ciudadanía.

En los últimos meses hemos sido testigos de un fenómeno que viene a afectar fundamentalmente nuestra vida democrática; es decir, la constante fuga y transfuguismo de militantes de un partido político a otro, o bien para hacerse llamar independientes o para dar un giro de 180 grados en sus concepciones políticas.

En la actual coyuntura estamos siendo testigos de esta nefasta práctica por parte de muchos que piensan que de acuerdo a las tendencias manifestadas por las encuestas un partido seguramente ganará la Presidencia de la República en 2018, cuando en realidad falta mucho para que esto pueda suceder.

Muchos son los argumentos de quienes han recurrido a esta práctica, como son el cambio de orientación ideológica de sus partidos, crisis interna, discrepancia con la dirección nacional, hasta el oportunismo y la búsqueda de mejores posiciones políticas.

Por ello, y con estos argumentos, tratan de justificar el abandono de sus filas, pero es claro que este fenómeno tiene que ver, como sabemos todas y todos, tiene que ver con la temporada de candidaturas, es cíclico y, por supuesto, con los tiempos electorales como sabemos.

Algunos autores, por cierto, no es un tema que me preocupe, es un tema que se ha estudiado en diversas partes del mundo, hay autores que se han dedicado al estudio de este fenómeno, y voy a enumerar algunos preceptos generales de lo que caracteriza esta conducta en la vida política.

Por ejemplo, falsean la representación política

En primer lugar, falsean la representación política puesto que diputados o senadores, o cualquier otro encargo que fueron elegidos en la lista de un partido lo abandonan después para pasar a otro distinto; esto significa que los electores que votaron por estas candidaturas, por pertenecer a un partido equis, se quedan sin representantes al pasar sus elegidos al partido z.

Y, por consiguiente, podríamos decir, que el transfuguismo durante la misma legislatura es sin duda una especie de estafa política que va en detrimento al concepto de la representación en que se basa la democracia moderna.

Dos. Debilita el sistema de partidos

El régimen democrático propio de nuestros días descansa en la existencia de un sistema de partidos, el cual se define porque el número de ellos, su ideología, su propuesta programática, su estructura interna y organizativa, sus dimensiones, sus apoyos sociales y sus formas de interacción aparecen como duraderos y gozan de cierta estabilidad.

Ahora bien, con ello no se quiere decir que tales elementos se muestren metrificados, inamovibles y no evolucionen, perjudica a la gobernabilidad.

En efecto, desde el momento en que el gobierno de la nación, los gobiernos autónomos, los ayuntamientos se deben basar para llevar a cabo su tarea de gobernar en la existencia de mayorías estables, el transfuguismo en sus actuales dimensiones no sólo no lo favorece, sino que incluso puede cambiar la orientación inicial que ha salido de las urnas.

Otro elemento más es que favorece a la corrupción

Si el resultado electoral que configura una determinada relación de fuerzas puede ser modificado después mediante el aporte de votos en los parlamentos o en los ayuntamientos, etcétera, que se pasan a otro concepto, es claro que se está favoreciendo la corrupción.

Fundamentalmente se trata de comprar los votos que se necesitan para evitar o propiciar una moción de censura o incluso para mejorar posiciones políticas, y esta compra se puede hacer mediante la oferta de dinero o de cargos concretos, pues si un partido alcanza o se mantiene en el poder dispone de múltiples recursos para compensar la trásfuga.

Se podría pensar que esta disertación es puramente teórica, sin embargo, no es así, como sabemos quienes nos dedicamos a la política.

Por consiguiente, mientras que exista la posibilidad de que el transfuguismo siga siendo legal, como ocurre en la actualidad, no será factible acabar con la corrupción que afecta a gran parte de nuestra clase política.

Un elemento más es que deteriora la cultura política-democrática

Voy a decir, por último, lo más grave de este fenómeno, es que se está deteriorando perversamente la cultura política en que se debe sustentar un régimen democrático. Los y las electores no entienden cómo unos o unas políticas o políticos elegidos en unas listas de un partido pueden pasarse a otro distinto, y entienden menos cuando no se toman las medidas necesarias para evitar que siga proliferando la corrupción a que el transfuguismo da lugar.

En opinión de organizaciones de la sociedad civil, el llamado “chapulinazo”, como se conoce comúnmente, es una medida que defrauda la confianza ciudadana depositada en el voto popular, lo que sin duda molesta a la sociedad y daña a la democracia, se trata de un modus operandi de la clase política donde las licencias que se les conceden a las y los aspirantes a otro cargo de elección no cubren las formalidades esenciales de todo procedimiento y, por tanto, han sido interpretadas en beneficio de un grupo de personas en perjuicio de la sociedad.

Aunque las y los políticos que se ven involucrados en este supuesto, le llaman a esta práctica “profesionalización”, no pueden ocultar que el llamado “chapulinazo” sólo sirve, sólo sirve, sólo sirve a intereses personales y de partidos políticos.

Puedo abundar más, pero por obviedad del tiempo simplemente voy a terminar señalando que es importante corregir este defecto que de manera bondadosa no dice la ley, nunca lo analizamos cuando diseñamos estos preceptos en las leyes, particularmente en estas dos que hoy estamos tratando de enmendar, pero nos parece que es el momento, hoy en esta etapa, en que todas y todos conocemos hechos, casos, personas concretas, en todos los espacios, de este tipo de fenómenos.

De tal manera que la propuesta en concreto que hoy pongo a su consideración para el estudio pertinente en las comisiones legislativas refieren a la modificación a la Ley General de Partidos Políticos y también a la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales”.