Viernes 16 de febrero del 2018

Me voy del Senado, pero no del PAN, a quien le entrego el escaño que pertenece al organismo

El senador panista Roberto Gil Zuarth formalizó este jueves su petición de licencia al organismo parlamentario, porque considera que si no comulga con el grupo que en este momento comanda al partido, prefiere hacerse a un lado y entregar la posición política. Aquí sus palabras textuales:

“Déjenme iniciar con una confesión, me costó más trabajo convencer de esta decisión a Ernesto Cordero, Javier Lozano, Salvador Vega y Jorge Luis Lavalle que a mi propia familia. Mi familia de inmediato entendió mis razones, me costó más trabajo con mis cuatro grandes amigos que he mencionado.

“He tomado la decisión de separarme del Senado de la República y dejarle el escaño a Acción Nacional porque entiendo, asumo, que esta posición le corresponde a mi partido, que inicia un momento en el cual el partido se define con sus adversarios, un momento de competencia, un momento en el que saldrá a la calle a definirse, que saldrá a la calle a conquistar la confianza de los ciudadanos y en esta trinchera, en este brazo del partido debe haber alguien que con mejor convicción que yo dé esa batalla en los debates parlamentaros, en las negociaciones políticas y en las decisiones que inevitablemente va a tomar este Senado de la República.

“Pero acompañado de esa decisión también tomé otra, la decisión de apartarme de la vida partidaria activa, no dejo al PAN, no puedo dejar un sistema de valores, un sistema de creencias que definen la forma en la que uno es y la forma en la que interactúa con otro, eso no está en una credencial, no depende de un lazo formal con un partido, con una organización. Es una forma de entender a la persona, a la sociedad, al Estado, al mercado, al mundo. La forma de entender la política, una política nutrida de valores, una política nutrida de principios.

“Pero también es cierto que a veces uno tiene que tomar distancia de sí mismo, de su propia realidad. Llevo veinte años ininterrumpidos en el ejercicio de la actividad política y a veces uno pierde la dimensión, uno pierde la perspectiva, se acostumbra uno, al amasijo de privilegios que implican los cargos públicos y pierde uno de vista que la política es mucho más que el poder.

“El poder es el instrumento de la política, pero no es la definición de la política. La buen apolítica es diálogo, la buena política es encuentro, la buena política es conciliación, la buena política es el reconocimiento del otro, es empatía, es cruzar la frontera de tus propias convicciones para abrazar las convicciones de los otros.

“Es encontrarse a la mitad de pasillo, es encontrarse en un punto intermedio que deje satisfacción a las partes no solamente porque fue legítima la participación en el proceso, sino porque el resultado es en sí mismo valioso para quien participa de esa decisión.

“Y decía que es un momento en el que uno tiene que tomar distancia, es muy ególatra decir que es una pausa, los políticos sabemos cuándo nos vamos, pero no sabemos cuándo regresamos. Sabemos a partir de nuestras decisiones qué seguirá para nosotros, pero el lugar que tenemos en la política está circunscripto inevitablemente a loa azares, a la fortuna como decía Maquiavelo.

“Hoy en día las bases de legitimidad en la política están profundamente cuestionadas, cada vez es más aguda la distancia entre los ciudadanos y los políticos. Se ha generalizado un discurso que asume que la política y los políticos son, de alguna manera, los adversarios, los enemigos, los estorbos del desarrollo, que incluso la representación que aquí se ejerce es en alguna forma, es en alguna forma, una obstrucción a las buenas causas.

“Tienen razón los ciudadanos que desconfían de la política. En muchas ocasiones hemos desprestigiado con nuestro actuar, la política. Pero sin política no hay sociedad libre y no hay sociedad justa. La política es la alternativa a la violencia. La política es la alternativa al imperio del más fuerte. La política es la posibilidad de los diferentes de vencerse en competencia, pero no de aniquilarse o destruirse.

“Tenemos que reivindicar la política. Tenemos que reivindicar esta noble misión, este noble propósito de vida. Cuando era muy joven yo decía que me quería dedicar a la política, que quería ser político.

“Hoy pregúntenle a un muchacho si se atreve a llamarse político. A veces incluso nosotros mismos evadimos ese sustantivo. Decimos, nos decimos ciudadanos, o nos decimos de miles maneras, pero no nos asumimos como políticos. Debe venir a México un momento en el que esta profesión deba ser dignificante. Donde deba ser un honor hacer política y donde hacer política pueda ser el motivo de vida de cualquier persona. Porque la política es al final de cuentas, la obligación de todo aquel que se asuma libre.

“Quiero agradecer a todos ustedes sus expresiones. Una legislatura no solamente es la oportunidad de servir a México, sino también encontrarse con otras almas, otras mentes en una coyuntura de vida. Estos seis años han sido gratificantes. Hemos construido amistades. A veces la gente no sabe que detrás de nuestros debates hay una serie de relaciones: empatía, amistad, cariño, aprecio, también discordia, pero siempre hay también aquí una dimensión humana que es la dimensión humana por cierto de la política.

“Quiero agradecerles sus expresiones, quiero agradecerles a los coordinadores parlamentarios. A don Manuel Bartlet sus generosas palabras, le tengo aprecio y reconocimiento por muchas cosas que hemos conversado, por muchas platicas que tuvimos durante estos cinco años. Al coordinador parlamentario del PVEM, a Carlos Puente mi amigo, gracias por tus expresiones, gracias por tu amistad, gracias por muchas cosas. Por supuesto a Luis Sánchez coordinador de la bancada del PRD, a Miguel Babosa, a Emilio Gamboa, que me ha dado muchas muestras de afecto a lo largo del tiempo. Un hombre cabal, un político con una trayectoria reconocida, pero sobre todo un hombre que honra su palabra, que honra los acuerdos y que se preocupa por construirlos desde estos espacios.

“A quien fue mi coordinador, a Ernesto Cordero, presidente, a quien me une una enorme amistad, a quien sé que seguiré viendo en estos esfuerzos de vida. A mis coordinadores de Acción Nacional, a Fernando Herrera, a Jorge Luis Preciado.

“Quiero decirle a mis compañeros del PAN que si en algún momento los ofendí por acción u omisión, les ruego que me disculpen.

“Y agradecer también a todos los trabajadores esforzados del Senado de la Republica. Si algo tiene de excelencia nuestro Senado es su gente. Desde los que están en Servicios Parlamentarios, en Servicios Administrativos, desde aquellos que se levantan muy temprano para que el Senado funcione. Desde aquellas personas que se encargan de cuidarnos y de permitirnos que hagamos lo mejor posible nuestro trabajo.

“Quiero terminar diciéndoles que a aquellos que crean en Dios, que Dios los bendiga. Y a aquellos que no creen en Dios, que los bendiga el mío porque ha sido conmigo muy generoso y me ha traído con ustedes durante estos cinco años”.