Viernes 23 de febrero del 2018

En México se aplican sustancias clasificadas como perjudiciales para la salud y el ambiente

La Cámara de Diputados aprobó por 322 votos reformar el artículo 280 de la Ley General de Salud, para que en las normas que emite la secretaría federal del ramo, se considere la prohibición progresiva de plaguicidas altamente peligrosos y la transición hacia el uso de sustancias naturales.

La propuesta subraya que en México se utiliza el 60 por ciento de 22 plaguicidas clasificados como perjudiciales para la salud y el ambiente; el 42 por ciento se fabrica en nuestro país.

Al fundamentar el dictamen, el diputado Jesús Antonio López Rodríguez, secretario de la Comisión de Salud, explicó que el uso de este tipo de químicos plantea diversas amenazas porque las sustancias con las que se elaboran se esparcen en el aire, tierra y agua, además de que provocan trastornos inmunológicos y algunos tipos de cáncer.

Enfatizó que según diversas investigaciones, su uso daña a niños, jóvenes y adultos, y propicia desequilibrios hormonales y cáncer en ciertos casos; produce riesgos para el medio ambiente y pérdida de cubierta forestal.

Las principales entidades que hacen uso de estos plaguicidas son Michoacán, Sinaloa, Veracruz, Jalisco, Nayarit, Colima, Sonora, Baja California, Tamaulipas, Tabasco, Estado de México, Puebla y Oaxaca.

“En las zonas agrícolas en donde se usan, estas sustancias se dispersan en el aire, suelo y agua, y son sistemáticamente absorbidas, por lo que su población queda expuesta y vulnerable a sus efectos”, sostiene el dictamen.

Menciona que según la Comisión Federal para la Protección Contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), están autorizados 782 ingredientes activos usados como plaguicidas, en poco más de 5 mil 600 fórmulas comerciales, que incluyen aceites, extractos vegetales y organismos vivos, aunque estos últimos son minoría.

Al fijar el posicionamiento del PVEM, la diputada Georgina Paola Villalpando Barrios consideró pertinente incentivar la prohibición progresiva de este tipo de productos hacia sustancias naturales de acuerdo con recomendaciones internacionales.

Actualmente el uso de plaguicidas está regulado; sin embargo, es oportuno fortalecer el marco jurídico en la materia, pues “no se puede ser omiso ante la creciente tasa de alteraciones a la salud y al medio ambiente provocado por los plaguicidas altamente tóxicos”.

El diputado Roberto Guzmán Jacobo destacó que su uso es una práctica común en el campo para abaratar costos, incrementar la producción y evitar la contratación de más trabajadores, pese a que ocasionan enfermedades como desequilibrios hormonales o cáncer. Pidió considerar las investigaciones de las universidades públicas para sustituir esos productos.

Resaltó que el incremento de la producción de alimentos orgánicos no implica el uso de sustancias tóxicas ni una mayor inversión; no obstante, en el mercado se ofertan a elevados precios y solo pueden adquirirlos personas con altos ingresos. “Estamos en una inequidad social, porque las clases desprotegidas no tienen acceso a productos de calidad, cuando el Estado es el garante de este derecho”, subrayó.

El diputado Guadalupe Hernández Alcalá dijo que los plaguicidas son sustancias químicas empleadas para combatir plagas y favorecer las actividades de los humanos en la agricultura, actividades pecuarias, en la salud pública y en actividades domésticas. “El uso de estos productos ha causado problemas de salud y muerte”.

Señaló que la Organización Mundial de la Salud establece dos objetivos en relación con esos productos: hacer que se prohíban los plaguicidas más tóxicos para el ser humano y los que permanezcan durante más tiempo en el medio ambiente, y proteger la salud pública estableciendo límites máximos de residuos de plaguicidas en alimentos y en el agua.

El diputado José Armando Jasso Silva indicó que estas toxinas deben ser objeto de una estricta vigilancia por parte de las diversas dependencias del gobierno federal, con el propósito de garantizar que los usuarios cuenten con productos de calidad, efectividad y dada su naturaleza tóxica con la seguridad necesaria para prevenir riesgos a la salud pública.

Consideró necesario que la autoridad responsable de emitir las normas oficiales en materia de salud estime de manera progresiva la prohibición de los plaguicidas peligrosos y se transite al uso de sustancias que no representan riesgo para la salud humana.

Por último, el diputado Pablo Elizondo García (PRI) enfatizó que los plaguicidas están compuestos, en su mayoría, por materiales peligrosos, por lo que es necesario implementar medidas para su control, prevención y prohibición, con la finalidad de proteger el derecho a la salud y al medio ambiente sano.

Se pronunció a favor del dictamen para establecer que la Secretaría de Salud emita las normas oficiales mexicanas de protección para el proceso, uso y aplicación de los plaguicidas altamente peligrosos. Dijo que corresponde a los diputados legislar para asegurar la salud de los mexicanos.