Jueves 05 de octubre del 2017

Menosprecian riqueza en maíces mexicanos y provocan que productor deje de sembrarlo

Por Guillermo Pimentel Balderas

En el Marco de la celebración del Día Nacional del Maíz (29 de septiembre), el rector de la Universidad Autónoma Chapingo, Sergio Barrales Domínguez, los investigadores Pedro Ponce Javana y Gerardo Noriega Altamirano, llamaron al Gobierno Federal y población en general a construir un Movimiento Nacionalista en Defensa de la Riqueza Genética del Maíz en sus maíces nativos y criollos.

Los académicos de la UACh, advirtieron México en sus diferentes localidades tiene la amenaza a su patrimonio genético del maíz por la introducción de maíces transgénicos, está a la baja el consumo de algunas especies como el palomero y el especial para totopos. Por ello, urge una política de Estado que permita fomentar el cultivo del maíz.

Por ello, dijo el Rector Sergio Barrales Domínguez, desde Chapingo nuestros investigadores desarrollan tecnología para mejorar los rendimientos de nuestros maíces nativos y criollos como una estrategia para la conservación de las razas de maíces mexicanos y contribuir a la autosuficiencia alimentaria.

Esta conmemoración del Día Nacional del Maíz, tiene un significado profundo en México, es un homenaje a la historia mesoamericana; es un tributo a la conservación del germoplasma del maíz que con sus más de 60 razas, brinda diversidad de platillos a la gastronomía mexicana, hizo ver el profesor-investigador Gerardo Noriega Altamirano.

A su vez, Pedro Ponce Javana, Subdirector de Servicio y Extensión de la UACh, aseguró que la conservación del maíz es un reconocimiento a las etnias por ser custodios del germoplasma; es un tributo al gran invento de la nixtamalización; es un llamado a construir una nueva relación campo-ciudad; es una expresión de la fidelidad: tierra-trabajo-maíz. Es un grito de mexicanos de un no a los transgénicos.

El Rector Sergio Barrales Domínguez, aprovechó la celebración del Día Nacional del Maíz para dar a conocer Programa Integral de Atención Alimentaria, Hídrica y de Vivienda en las zonas rurales y urbanas de bajos recursos más afectadas por los movimientos telúricos del 7 y 19 de septiembre.

Indicó que es prioridad construir techos para quienes se quedaron sin hogar; es urgente abastecerles de agua así como de alimento pero ello deberá ser un servicio de largo plazo pues si sólo se concentran las acciones a lo inmediato, cuestionó, sobre qué comerán campesinos e indígenas cuando pase la emergencia sísmica.

Hizo un llamado al Congreso de la Unión a no sólo apoyar el programa que en breve se presentará para atender las secuelas de los recientes sismos con estrategias de construcción de techos, cosecha de agua de lluvia e instalación de huertos familiares en comunidades rurales y urbanas, sino también para otorgar un recurso extra a la Universidad para el Programa Especial de Extensionismo y Vinculación Universitaria a fin de seguir apoyando a quienes menos tienen.

A su vez, Pedro Ponce Javana, Subdirector de Servicio y Extensión de la UACh, dijo tenemos el compromiso del rescate de las razas nativas de maíz y podemos decir que el proceso de la producción del grano juega un rol social porque en el medio rural si no hay empleo por lo menos hay ocupación, es decir, la diferencia de la ocupación y el empleo, este último genera un ingreso a partir de un salario y la ocupación no precisamente eso.

También juega un rol social un rol económico y esto tiene que ver con la economía campesina con el excedente del maíz se obtiene bienes y servicios en los mercados locales.

Ante estudiantes y maestros de esta casa de estudios, convocó a los asistentes y sociedad en general a que obliguen a las autoridades universitarias a hacer un foro de discusión y análisis para demandar sacar el maíz del TLCAN.

El profesor-investigador, Gerardo Noriega Altamirano, al retomar el tema del maíz, alertó que en México bajo este esquema comercial que priva en el país, tomamos como referencia el maíz amarillo, que es tipo 2 en Estados Unidos, y con eso queremos tasar a los diferentes maíces blancos mexicanos, con ello, estamos menospreciando la riqueza que tenemos y promoviendo que el productor deje de sembrar este alimento.

“Es ahí donde se requiere un esfuerzo institucional, un esfuerzo del Estado para rescatar y promover pequeñas industrias en las comunidades que tienen maíces para consumidores gurmet”, consideró.

Asimismo, advirtió, que actualmente vivimos, principalmente en las zonas urbanas la harinización en las tortillas pues los grupos industriales como MASECA distribuye esta harina para elaborar el alimento nacional. Así, se ha olvidado la nixtamallización en la elaboración de la masa.

Precisó el profesor-investigador de la Universidad Autónoma Chapingo, que la población mexicana al consumir tortillas harinizadas no consume esa porción de calcio que llevan las tortillas elaboradas con masa nixtamalizada, lo que ha propiciado problemas de descalcificación y cáncer.

“Una buena cantidad de tortillas que encontramos en las tortillerías son hechas con harinas. Esas harinas no pasaron por un proceso de nixtamalización y la gente consume tortillas en las tortillerías que son producto de diferentes harinas y maíces que provienen de los Estados Unidos”, señaló.

También se refirió a la calidad de los suelos en donde se cultiva el maíz en México. Son 7.5 millones de hectáreas dedicadas a este cultivo, sin embargo, por las condiciones en que se encuentran la producción es muy baja.

Qué se requiere, reflexionó, si los suelos mexicanos ahora están pobres y degradados pues debemos restaurar su rendimiento para que en el primer año si aplicamos fertilizantes foliares, podremos incrementar los rendimientos de un 17 a un 23 %.

Adicionalmente, agregó, si aplicáramos microorganismos fijadores de nitrógeno soluvisadores de fosforo, bioinsecticidas, biofungicidas, estaríamos incrementando en un 30% la producción.

A su juicio, no hay necesidad de abrir la frontera agrícola, lo que tenemos que hacer investigación y desarrollo tecnológico en las instituciones de educación superior para transferirlo al campo y de esa manera incrementaremos la producción, se reducirán costos y se incrementará la calidad de los maíces mexicanos, concluyó.