Viernes 1 de diciembre del 2017

En México tener un título profesional no garantiza ascenso social a los sectores vulnerables

En México sólo el 27 por ciento de la población forma parte de la clase media, mientras que en otros países se sitúa entre el 60 y 80 por ciento, señalaron Miguel Reyes y Alejandro López López, académicos de la Universidad Iberoamericana.

Durante la presentación del estudio "México: país de pobres y no de clases medias", el senador Manuel Bartlett Díaz criticó el esquema de programas sociales, ya que sólo son clientelares y no ayudan a reducir la pobreza, pues los ingresos se distribuyen en una clase oligárquica.

El presidente del Instituto Belisario Domínguez resaltó la falta de atención del Estado para resolver los problemas sociales, los cuales ha dejado en manos de empresas privadas como es el caso de la atención médica. “Estamos en un país roto, fracturado y gobernado para obtener estos resultados”.

Miguel Reyes subrayó que la educación ha dejado de ser garante de la movilidad social; es decir, estudiar no garantiza tener un ascenso en la escala social. “Ahora los más educados están perdiendo poder adquisitivo”.

Destacó que la política pública debe sustituir de forma paulatina, las funciones de asistencialismo y programas sociales que sólo contienen y administran la pobreza, para construir un sistema de política redistributivo y de combate efectivo y eficiente contra la pobreza.

Miguel López López dijo que la clase media es víctima del modelo implantado en México, es un sector empobrecido, ya que su situación no sólo se define por el ingreso, sino que está relacionado con la precariedad de prestaciones sociales, como servicio médico o préstamos para la vivienda, lo que los coloca en una situación de fragilidad.

En el estudio se analiza la evolución de las personas en situación de pobreza y clase media, de 1992 a 2014. La población en pobreza supera 2.3 veces a aquellos considerados como clase media; en los últimos 20 años la pobreza no ha manifestado cambio alguno.

México se identifica como un país de profunda y persistente situación de desigualdad donde los programas sociales han sido una respuesta fallida a la pobreza, que de 1992 a 2014 se ha quintuplicado su cobertura, al pasar de 5 a 25 millones de personas, no obstante el modelo sólo ha sido un paliativo para contener el aumento de población en condiciones de pobreza.

La caída de poder adquisitivo y la precariedad en los salarios de la población, ponen a la clase media en una situación vulnerable, no sólo por los bajos ingresos, sino por las carencias sociales a las que no tienen acceso.

Actualmente, el 58.5 por ciento de la sociedad no cuenta con seguridad social y el modelo empleado no cuenta con elementos que permitan reducir la fragilidad de la clase media.