Martes 10 de octubre del 2017

COLUMNA DE LOS PINOS: Enrique Peña Nieto

*23º Congreso Internacional de Riego y Drenaje

Asistimos al 23º Congreso Internacional de Riego y Drenaje, que se celebra en México por segunda ocasión después de 50 años.

El riego tecnificado, junto con estrategias para detonar el desarrollo del campo mexicano, como acceso a crédito, programas para adquisición de tractores o semillas mejoradas, han permitido una nueva etapa de productividad, crecimiento y modernización

México pasó de producir, con la misma cantidad de agua, de 1.52 a 1.85 kilógramos de alimentos en promedio por metro cúbico de agua. En pocas palabras, hemos logrado 22 por ciento de mayor eficiencia en el uso del agua para generar más alimentos que apenas hace cuatro años se producían en México.

El Gobierno de la República ha impulsado dos estrategias para mejorar su eficiencia en el sector agrícola, actividad que utiliza el 76 por ciento del agua del país:

PRIMERA: Se ha impulsado la modernización y tecnificación de los distritos y unidades de riego. En esta Administración, se han rehabilitado y modernizado 757 mil hectáreas de riego, con lo que cada año se ahorran tres mil 900 millones de metros cúbicos de agua. Esto equivale al volumen que usa la población del Valle de México en dos años.

SEGUNDA: Consiste en aumentar el tratamiento de aguas residuales para hacer uso intensivo de este recurso sin explotar, pues el agua tratada puede llegar a convertirse en la nueva fuente de abastecimiento del sector agrícola. Ejemplo de esta visión es la construcción de la planta de tratamiento de aguas residuales Atotonilco, en Hidalgo, que se trata de la planta más grande de América Latina, y la tercera más grande en el mundo, y que muy recientemente inició operaciones. Con el agua tratada de Atotonilco se beneficiarán 80 mil hectáreas de tres distritos de riego.

Estas acciones colocan a México entre los siete países con mayor superficie de riego, con alrededor de siete millones de hectáreas.

Esta extensión representa sólo 30 por ciento de la superficie total sembrada, que genera, al mismo tiempo, 65 por ciento de nuestros productos agrícolas; en pocas palabras, en la tercera parte de la superficie sembrada se generan dos terceras partes de los alimentos que se consumen en México y de muchos que se exportan.