Jueves 24 de agosto del 2017

Analizan mecanismos para fomentar intercambio académico y estudiantil México-China

Para fortalecer el intercambio académico y estudiantil entre México y China en materia de educación, ciencia, tecnología e innovación, del año 2012 a la fecha se han firmado cuatro acuerdos binacionales con el fin de aumentar los proyectos de investigación conjuntos, la cooperación científica y tecnológica en temas como alta tecnología, industrialización, ciencias espaciales, agricultura, recursos hídricos, salud y medicina, especies endémicas, silvicultura, pesca y acuicultura, agricultura y energía.

Aunque las oportunidades existen, los integrantes de una mesa de trabajo sobre movilidad académica y estudiantil en el “Foro sobre estrategias de colaboración AMC - NANOMXCN”, realizado en la sede de la Academia Mexicana de Ciencias, reconocieron la falta de fomento y promoción de programas de intercambio para que estudiantes e investigadores creen lazos más fuertes de investigación con sus contrapartes chinas.

En el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) existen las becas mixtas para realizar estancias de seis meses a un año fuera de México, este mecanismo permite a los estudiantes adquirir un fogueo internacional, reconoció Julia Tagüeña Parga, directora adjunta de Desarrollo Científico de Conacyt, quien agregó que en 2016 se apoyaron 48 becas posdoctorales en 11 centros de investigación y universidades por 110.9 millones de pesos, el Consejo mantiene una cooperación científica internacional en 83 proyectos.

Desde la perspectiva de Tagüeña, la baja movilidad entre ambas naciones se debe a un problema de comunicación sobre los programas y convenios que existen para viajar. “Este interés por estar en China tiene que salir de investigadores, el estudiante tiene que encontrar un proyecto de investigación afín y esta reunión —efectuada el jueves 17 de agosto en la AMC— lo que busca es fomentar esa conexión”, comentó.

Cultura, idioma y gestiones administrativas limitan el intercambio En la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) cada año se recibe un estimado de 600 estudiantes chinos para realizar estudios de posgrado (maestría y doctorado) y no más de 40 mexicanos anualmente van a China a realizar alguna estancia.

Pese a que existen casi 40 acuerdos con distintas universidades y centros de investigación chinos con la UNAM esta movilidad es “incipiente”, indicó por su parte Alejandro Velázquez Montes, titular de Cooperación Académica de la Dirección General de Cooperación e Internacionalización, quien añadió que el 70% del intercambio es para aprender el idioma (español o mandarín), así como humanidades y ciencias sociales, el 30% restante es en ciencias exactas.

Señaló tres limitantes en la movilidad que ha observado: la primera es la barrera cultural “los mexicanos vemos a la cultura china como muy distante”; la segunda es el idioma, “la mayoría de los alumnos cuando piensan en un segundo idioma piensan en inglés, francés, alemán…”; y el último tiene que ver el papeleo y los mecanismos de movilidad “pues son muy demandantes de tiempo y economía; en ese sentido, se debería pensar en mover un grupo de personas en lugar de una sola para que el mismo esfuerzo se traduzca en los mismos beneficios para más gente”.

En ese sentido, Yan Li, directora del Instituto de Química Inorgánica de la Universidad de Beijing, comentó que están conscientes de que la distancia cultural y geografía puede ser un impedimento para que vayan los estudiantes, es por ello que muchas materias se dan en inglés totalmente, no en chino; es el caso de las universidades y centros de investigación de Hong Kong”. Añadió que “tenemos que ponernos a la par, hacer que sea posible trabajar juntos porque somos países en desarrollo, tenemos intereses similares y expectativas similares”.

En el Cinvestav la experiencia es similar En el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional (Cinvestav) se hizo un análisis de las publicaciones conjuntas. De 2006 a 2015 los artículos arbitrados que se publicaron entre investigadores mexicanos y chinos recibieron un total de 30 mil 757 citaciones, en 2012 se alcanzó el pico de 180 papers publicados, mientras que en 2006 fue el año con menos publicaciones, 30. Las principales aportaciones han sido en los departamentos del Cinvestav de Física, Física Aplicada y Control Automatizado, y estas colaboraciones se llevan a cabo con 26 instituciones.

En cuanto a la movilidad de investigadores, Anaid Linares, de la Coordinación de Relaciones Internacionales y jefa del Departamento de Enlace Institucional del Cinvestav, informó que de 2011 a 2016 ha habido una movilidad académica de 85 personas entre ambos países. En 2017 tres mexicanos, adscritos al Cinvestav, se encuentran en China, pero este año no hubo ciudadanos chinos en ninguna unidad de esta institución.

Linares indicó que una vez que se ha registrado la visita de un investigador mexicano a un laboratorio de China es bueno porque se deja un contacto en ese sitio y es posible iniciar una colaboración más estrecha. Por otro lado, en una visita guiada a las instalaciones del Cinvestav en días pasados, los jefes de departamento platicaron con la delegación china y explicaron sus áreas de investigación en el campo de la nanotecnología con el fin de analizar su compatibilidad y si es posible iniciar algún tipo de colaboración.

La mesa de discusión sobre movilidad académica y estudiantil fue moderada por Juan Antonio Zapien, organizador del taller sobre nanomateriales México-China (NANOMXCN) e investigador de la Universidad de la Ciudad de Hong Kong; participaron Laura Serkovik Loli, profesora del Instituto de Física, así como Emilio Bucio Carrillo, del Instituto de Ciencias Nucleares, ambos de la UNAM; Leo W.M. Lau, director fundador del Centro de Innovación Verde de la Universidad de Ciencia y Tecnología, Beijing, China.

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