Viernes 9 de junio del 2017

Alfonso Larqué, ganador del premio CARGILL-CIMMYT

El biólogo Alfonso Larqué Saavedra, investigador del Centro de Investigación Científica de Yucatán (CICY) y coordinador del área de Agrociencias de la Academia Mexicana de Ciencias (AMC), recibió en mayo el Premio Cargill-CIMMYT (Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo) a la Seguridad Alimentaria y la Sustentabilidad.

En entrevista con la AMC, sostuvo que en México existe el conocimiento, la ciencia y tecnología necesaria para contribuir a la seguridad alimentaria, por lo menos en los cultivos de identidad nacional, como el maíz o frijol. "Si se conjugan el avance de la ciencia con el compromiso de sector gubernamental y los productores se podría aspirar a la autosuficiencia alimentaria”, añadió.

Larqué detalló cómo México pasó de ser exportador de maíz en los años setenta a importador neto de esta semilla en la actualidad. “Lo cual es casi un agravio”, opinó. Por ello, urgió impulsar la tecnología y la innovación en los cultivos de frijol y maíz, porque de no ser así, “siempre estaremos sujetos al vaivén del mercado internacional, cuando la ciencia mexicana tiene aportaciones muy formales, serias y validadas que pueden ayudar al desarrollo del campo”.

Mexicano contribuye a la seguridad alimentaria Un ejemplo de esta contribución científica es el “Sistema de producción continua de maíz”, que propone Larqué Saavedra, el proyecto que resultó este año uno de los tres ganadores de la segunda edición del Premio Cargill-CIMMYT.

El investigador estuvo probando este sistema durante varios años en el norte de Yucatán, donde prácticamente no existe suelo. Ahí consiguió elevar la producción de maíz, de menos de una tonelada por hectárea por año a diez toneladas. “El conocimiento obtenido nos dice que sí podemos innovar en el área de producción de alimentos”.

El doctor Larqué explicó que este aumento en la producción se logró utilizando el bono climático, que permite establecer plantaciones agrícolas en cualquier época del año gracias a la disponibilidad de agua del acuífero peninsular. “Esto es, se cosecha cuando nadie más lo hace”.

Los otros ganadores este año del Premio Cargill-CIMMYT fueron José Moisés Rodríguez Castellanos (en la categoría de productor o grupo de productores) y Silvano Gaxiola Mascareño (como líder de opinión).

En su discurso de aceptación del galardón, Alfonso Larqué ofreció estas palabras: “Me siento muy honrado por este reconocimiento porque lo otorga el CIMMYT, institución de gran reconocimiento internacional y cuna de la revolución verde impulsada por el doctor Norman Bourlog, Premio Nobel de la Paz en 1970, por haber contribuido a la alimentación de millones de seres humanos en el planeta. De igual forma con Cargill, empresa líder que comercializa semillas en el mundo”.

Rescatar la parcela escolar Otro proyecto que promueve Alfonso Larqué, que en el año 2000 ganó el Premio Nacional de Ciencias y Artes, es rescatar miles de parcelas escolares en todo el territorio nacional, instituidas en la década de los cuarenta por el presidente Lázaro Cárdenas del Río: “Se trata de que los niños y jóvenes puedan ver y aprender los avances en el campo agrícola directamente en su escuela y puedan reconocer y apreciar que una de las primeras responsabilidades que tenemos es asegurar la alimentación, misma que se puede aprender en la práctica diaria de la parcela de su escuela”.

La iniciativa consiste en reactivar las parcelas escolares y ahí establecer las innovaciones agrícolas de la frontera del conocimiento que en la materia se generen en cualquier parte del mundo y tengan que ver con la producción de alimentos, explicó el biólogo y agregó que son en estos espacios en donde se puede validar el “Sistema de producción continua de maíz”, que ya presentó.

El proyecto podría demostrar a las nuevas generaciones que la actividad agrícola es redituable, reduciría la tendencia de abandonar las tierras agrícolas y favorecería la dedicación a la actividad agrícola.

Ahora que se vuelve crítico a nivel mundial tener tierras laborables por los impactos del cambio climático y la contaminación de suelos y aguas, es imperativo, en opinión de Alfonso Larqué, utilizar la sabiduría ancestral, la ciencia, la tecnología y la innovación, y caminar hacia una agricultura sustentable.

“Hagamos lo que hacen los países desarrollados: lo que producen en el campo le dan valor agregado para elevar dos o tres veces su precio y de esa forma hacer que la agricultura sea una fuente de riqueza para los mexicanos”, describió el investigador.

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