Martes 20 de junio del 2017

Edomex, Puebla y CDMX ganan la final nacional de la Olimpiada Mexicana de Historia

Este lunes concluyó la etapa nacional de la 11ª Olimpiada Mexicana de Historia (OMH), concurso organizado por la Academia Mexicana de Ciencias y Fundación Televisa. Los estudiantes Óscar Nájera Omaña, de Hidalgo; Felipe Antonio Gómez Limón y Enrique Rojas Manzo, de la Ciudad de México, y José Antonio Flores López y Raymundo Valerio López, de Puebla, obtuvieron los primeros cinco lugares y pasaron a la gran final.

En total se repartieron 20 reconocimientos, cinco de primer lugar, seis de segundo y nueve de tercero. Los estados que obtuvieron los mejores resultados fueron Estado de México, con seis medallas; Puebla y Ciudad de México, con cinco cada uno; e Hidalgo, Baja California, Oaxaca y Sinaloa, con una presea.

Durante la ceremonia de premiación, la coordinadora nacional de la OMH, Valeria Sánchez Michel, destacó que saber la historia es útil para no repetir los errores del pasado, aprender de la experiencia humana y entender el presente. “La historia nos permite imaginar que existen muchos futuros posibles”.

Alfredo Ávila Rueda, integrante del comité académico y excoordinador de la OMH, agradeció el apoyo de los delegados que siempre hacen la labor de preparar a los estudiantes en la etapa nacional y se encargan del proceso de selección en sus respectivas entidades.

Los criterios de evaluación del comité académico fueron cuatro: las respuestas a las preguntas, la capacidad de argumentar y explicar un hecho; la capacidad para dejar plasmado el contexto histórico; las reflexiones después de una dinámica y la redacción (ortografía, sintaxis y coherencia). La gran final se llevará a cabo en fecha próxima, aún sin determinar.

Testimonios Lo que más le gustó a José Antonio Flores López, que con 17 años y proveniente de Huejotzingo, Puebla, quien obtuvo uno de los primeros lugares, fue la dinámica de trabajar sobre una línea del tiempo, además de las pláticas que dieron los investigadores. “Siempre me ha gustado la historia y no me he quedado sólo con lo que veo en clases, también investigo por mi parte". De la Olimpiada, aseguró que se lleva "más herramientas para investigar". "Si tengo la oportunidad me gustaría ser historiador”.

Katia Hernández Chichino, de 15 años y estudiante del Colegio de Bachilleres del estado de Oaxaca, obtuvo un segundo lugar. “Es una experiencia que deja muchas enseñanzas y fortalece al estudiante”, comentó. A ella le interesa especialmente la época de la Reforma, cuando se separaron Iglesia y Estado bajo el liderazgo del presidente Benito Juárez, porque "gracias a eso hoy en día hay un Estado laico”.

Ganador de una de las preseas de tercer lugar fue Iker Omar López Olmos, de 14 años, estudiante del Liceo Mexicano Japonés. Iker dijo que se divirtió mucho en los tres días del certamen, pero reconoció que las pruebas se le hicieron difíciles. El periodo histórico de México que más le gusta a él es la época prehispánica, “porque es de lo que menos se tienen registros”.

Fragmentos del México prehispánico, virreinal y moderno A primera hora de ayer domingo, los estudiantes tuvieron un encuentro con el comité académico respecto a los exámenes que tuvieron que resolver el sábado. Erik Velásquez García, especialista en escritura jeroglífica maya, tradujo del maya del siglo VIII el Tablero de los 96 glifos de Palenque, Chiapas, y lo leyó. Explicó que se interpreta de izquierda a derecha, de arriba hacia abajo y en pares de columnas. Los mayas tenían una escritura logosilábica: estaba compuesta de dos tipos de signos, unos que representaban palabras enteras y otros que representaban sílabas.

La epigrafista Linda Schele logró interpretar estos glifos el siglo pasado, lo cual representó un gran avance en el conocimiento de la escritura maya, pero hoy se tiene una mayor precisión sobre lo que significan. Se trata, dijo el investigador del Instituto de Investigaciones Estéticas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), de uno de los más grandes logros de la humanidad, equivalente al desciframiento del código genético. La losa –que mide 137.5 x 58.5 centímetros–, fue labrada por orden del gobernante K’inich K’uk’ Bahlam II con la cronología de sus antecesores a partir de Pacal el Grande.

Iván Escamilla González, por su parte, explicó el contexto de un texto que los estudiantes leyeron sobre una carta de fray Pedro de Gante, uno de los primeros franciscanos que llegaron a América por orden de Carlos V con el fin de convertir a los indígenas a la religión católica y al que se le ha relacionado con la historia de Texcoco (Estado de México).

En su misiva, señaló el investigador del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM, fray Pedro relata que llegó a tener tal dominio de la lengua náhuatl que reconoció que su lengua de origen ya se le había olvidado. Él platicaba a sus hermanos, los frailes franciscanos, sobre su interés por evangelizar a los indígenas.

Antes de iniciar los exámenes, Valeria Sánchez Michel dio una plática sobre su tema de doctorado y del cual espera se publique próximamente como libro: la construcción de Ciudad Universitaria (CU) de la UNAM.

La especialista en historia del siglo XX apuntó que se dio cuenta que el proyecto fue común en la década de los cincuenta en varios países de América Latina, como Brasil, Venezuela y Colombia, y que su origen está en la Ciudad Universitaria de Madrid, España. Los científicos e intelectuales que fueron sus artífices, en 1927, se dedicaron a viajar por América Latina para exponer su proyecto y buscar la forma de obtener fondos, y así dejaron la idea sembrada en los países que visitaron.

La 11ª Olimpiada Mexicana de Historia se llevó a cabo en el municipio de Huasca de Ocampo, Hidalgo, del 16 al 19 de junio. En esta ocasión participaron 95 estudiantes, provenientes de Baja California, Coahuila, Ciudad de México, Hidalgo, Estado de México, Oaxaca, Puebla, Sinaloa y Zacatecas.

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