Jueves 22 de marzo del 2018

Adicto a la marihuana narra sus motivaciones para escribir el libro que obsequia a quien se interese

Estimados comunicadores, estudiantes y maestros de México, quiero regalarles un libro escrito buscando la justicia y la paz, cuyo autor ha vivido en carne propia muchos tipos de discriminación, una de las cuales se dio y sigue dando por ser mariguano, y desde la cual fue que decidió contextualizar su escritura.

Esta obra debe ser de inmediata y popular lectura, porque a pesar de haber sido hecha mucho antes de la propuesta de amnistía, y de la reacción exacerbada de las autoridades, tanto escolásticas, como de seguridad, ante el fenómeno de las sustancias prohibidas, y de sus partícipes subterráneos, es su contestataria directa y puntual, y a diferencia de los foros cinco estrellas de los que gozan los nuevos cruzados de la pureza, sólo tiene para impelirse y responderles, el interés que a ustedes les cause, y su reenvío consecuente. Por esto y más la liberamos coyunturalmente, pues al leerla comprobarán que propone una vía a comprendernos entre todos nosotros, y a obrar equitativamente desde esta empatía.

Pensaba dar más tiempo para ofrecerla, una vez corregida, aumentada y actualizada, sin embargo, lo que está ocurriendo entraña un grave riesgo social, y los peligros de éste nuevo sectarismo, iniciado y protagonizado por figuras descollantes de gran responsabilidad, son mayúsculos: están generando un novísimo apartheid, y su consecuente guetto, es decir, pugnan por desgarrar el tejido social sin miramientos, y a partir de una doctrina simplona, cuya base y consignas pueden observar en cada camión de la otrora plural Ciudad Universitaria.

Las llanas metas de tal campaña, aunque son obvias y mediocres, pueden tener consecuencias irreparables, como se puede comprobar en la creación e instrumentalización del odio xenófobo de la ultraderecha europea, apuntado contra migrantes, musulmanes, y víctimas de las guerras que, casualmente, ellos mismos patrocinan.

Si el caudillo del estero consigue aumentar el calor de su caldera, será el imitador exitoso del otrora célebre Calderón, y ésta comparación es pertinente, porque mientras éste usó al Estado para iniciar una guerra interna que únicamente una paz inclusiva podrá detener, y además sólo después de un costo humano incalculable, aquel está sembrando en el espíritu germinal de educandos y seguidores, un perjuicio campechano que podría permanecer más allá de las gobernanzas sexenales.

¿En verdad interesa defender un alto principio, e iniciar con él una cruzada?, ¡luchen a ultranza por la vacuna del Instituto de Biomédicas que cura el cáncer cervicouterino! Por desconocerla han muerto, en el peor feminicidio por omisión de la historia, dos millones de mujeres. Pregúntense, por cierto, por qué no la difunden a cabalidad desde hace tanto como 1994.

Les damos entonces nuestra obra, sabiendo de antemano que sabrán apreciarla. Dios mediante la pondremos al día en cuanto podamos, pero como está, ya es por completo útil a los fines que perseguimos. Gracias: Iván Ardila, pacheco, gracias a Dios.