Martes 10 de octubre del 2017

Académico de la UNAM, miembro del organismo internacional galardonado con el Nobel de la Paz

El académico de la UNAM, Jans Fromow Guerra, colabora en la Campaña Internacional para Abolir las Armas Nucleares (ICAN, por sus siglas en inglés), organismo galardonado con el Premio Nobel de la Paz 2017.

“Este galardón a veces es muy criticado, pues tiene que ver con posturas políticas y porque además de darse a instituciones, como en esta ocasión, se ha otorgado en algunas ocasiones a personas con claroscuros. Pero en este caso es acertado pues no hay ninguna justificación científica, ética o moral para la existencia de las armas nucleares”, precisó el especialista de la Facultad de Medicina.

El Nobel representa un importante reconocimiento a la labor que la organización internacional ha realizado desde su formación, hace más de una década, para abolir las armas nucleares. La ICAN nació en el seno de la organización Médicos Internacionales para la Prevención de la Guerra Nuclear (IPPNW), ONG que también ganó el Premio Nobel de la Paz en 1985.

“Es un premio que le toca a la humanidad. Muchos de los que somos miembros activos en México somos egresados de la UNAM y por eso debemos sentirnos honrados y orgullosos, pero también es un compromiso para la educación, para la cultura de la paz y la resolución no violenta de los conflictos”, resaltó Jans Fromow Guerra.

La Campaña fue creada con la intención de conjuntar los esfuerzos internacionales de la sociedad civil para abolir las armas nucleares y, finalmente, este año se logró que varias naciones firmen un acuerdo para su prohibición.

Desde hace tiempo, las armas químicas, biológicas y minas terrestres están prohibidas por el derecho internacional, con tratados reconocidos. Pero las nucleares, consideradas las más destructivas en el planeta, no tenían este marco, explicó el universitario.

A diferencia de la Guerra Fría, cuando sólo había dos naciones con este tipo de armamento (Rusia y Estados Unidos), en la actualidad son varios los países que lo poseen, y los conflictos entre Corea del Norte y EU han reavivado la amenaza de usarlo, situación que implica consecuencias no sólo locales, sino mundiales.

El galardón “es un mensaje de que ninguna persona, país o sistema puede tener una herramienta que sea capaz de terminar con la vida en el planeta, al menos de la forma en que la conocemos”, enfatizó el especialista en oftalmología.

Destrucción mutua Los actuales sistemas de defensa han sido desarrollados y activados para una política llamada “destrucción mutua asegurada”; entonces, en el momento que una nación decida detonar un arma nuclear, la contraparte podrá contestar antes de que llegue la primera.

Por ejemplo, un ataque entre India y Paquistán (ambos poseedores de armas nucleares) podría llevar a un invierno nuclear que afectaría a millones de personas por el impacto en la producción de alimentos, precisó el investigador de la UNAM.

El trabajo de la ICAN y sus agremiados, añadió, ha consistido en la organización de tres foros internacionales con especialistas en diferentes áreas para debatir sobre los riesgos y peligros de estas armas. El primero se realizó en Noruega, el segundo en México y el último en Austria.

Luego de las reuniones se elaboró el Tratado de Prohibición de las Armas Nucleares, que fue aprobado en julio pasado por la ONU y que ha sido signado por varias naciones, excepto Estados Unidos, Francia y Reino Unido, que afirmaron que el desarme no mejorará la seguridad de ningún país. Por ello, en estos casos la negociación de la organización ganadora del Nobel de la Paz 2017 será más importante que nunca.

“Se requiere mucha inteligencia y diplomacia. ICAN e IPPNW trabajan con la idea de pensar globalmente y actuar localmente. México siempre ha tenido una idea muy clara en cuanto a las armas nucleares, y hay que recordar que el primer antecedente importante contra éstas se dio con el Tratado de Tlatelolco, que le valió el Premio Nobel de la Paz en 1982 a Alfonso García Robles”, recordó Fromow Guerra.

En nuestro país, un grupo de más de 30 médicos colaboran en la Campaña, además de especialistas de otras ramas del conocimiento, entre las que destaca el Círculo Latinoamericano de Estudios Internacionales.