Miércoles 08 de noviembre del 2017

Los bosques de encino en escenarios de cambio climático

En un bosque bien conservado se espera que la tasa de regeneración de árboles sea igual a uno: por cada árbol que muere haya otro que, a través del proceso natural de regeneración, lo reemplace.

En el caso de los encinos, uno de los factores que regulan la germinación de las bellotas —el fruto de estos árboles y dentro del cual se encuentra la semilla— es el clima. Así, un aspecto importante a evaluar es si la germinación de bellotas será afectada por el cambio climático, ya que de acuerdo con los escenarios planteados para México el clima en el futuro será más cálido y más seco.

Para determinar el impacto del cambio climático en los bosques de encino, en específico en los que se ubican en Sierra de Álvarez, en San Luis Potosí, una de las zonas con mayor diversidad de encinos en México, Ernesto Badano, del Instituto Potosino de Investigación Científica y Tecnológica A.C. (IPICyT), y sus colaboradores utilizan dos aproximaciones.

En la primera realizan simulaciones de la distribución de las especies de encinos en función del clima actual, para luego extrapolar dichos modelos bajo los escenarios de cambio climático que el Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) propone para México. Así, analizan cómo se distribuirían las especies de encinos en función de las condiciones climáticas del futuro.

La segunda aproximación de esta investigación consiste en evaluar experimentalmente la germinación de las bellotas de 12 de las 19 especies de encinos registradas en la Sierra de Álvarez, tanto en condiciones normales como en condiciones simuladas de cambio climático (en específico, mayor temperatura y menos precipitación).

El investigador y sus colaboradores, entre los que se encuentran sus estudiantes, viajan a los bosques de encino para recolectar bellotas y colocar unidades experimentales en sitios con distintas condiciones ambientales. Posteriormente siembran las bellotas en parcelas con cámaras de techo abierto para incrementar su temperatura, mientras que para disminuir la precipitación se emplean canaletas que interceptan el agua de lluvia, explicó el integrante de la Academia Mexicana de Ciencias.

“Estamos estudiando las primeras etapas de vida de los encinos de climas estacionalmente secos para saber si sus bellotas van a germinar y si las plántulas, que son la primera etapa del ciclo de vida de una planta, se establecerán bajo las condiciones de temperatura y precipitación que se plantean en los diversos escenarios de cambio climático que propone el IPCC para México”.

Para comparar la germinación de las bellotas y la supervivencia de las plántulas, también siembran bellotas sin cambiar las condiciones actuales de temperatura y precipitación. De esta manera pueden analizar si estas crecen más rápido o más lento, o si las plántulas que sobreviven a las simulaciones de cambio climático realizan la misma cantidad de fotosíntesis.

Hasta el momento, dijo en entrevista Ernesto Badano a la AMC, la información recabada a lo largo de cuatro años indica que para los encinos estudiados será más difícil establecerse en condiciones de cambio climático.

“Si los escenarios de cambio climático para nuestro país se cumplen, probablemente habrá menos encinos de los que existen en la actualidad. No sabemos si habrá otras especies, pero lo que nuestros resultados nos permiten sugerir es que lo que hoy son bosques de encino en el futuro podrían ser áreas más abiertas con menos árboles”.

Diversidad de encinos En el mundo se han descrito unas 500 especies de encinos, y México es el país con la mayor diversidad con alrededor de 160 especies, de las cuales 109 son endémicas de nuestro país.

Otro de los proyectos del doctor en Ciencias Biológicas consiste en identificar qué sitios son más diversos en cuanto a los encinos. “Uno de los desafíos es ver cómo va a ser afectada la diversidad de encinos en México por el cambio climático”, señaló.

En lo que se refiere a este tema, el investigador busca datos de distribución de la mayor cantidad de especies que sea posible. “Necesitamos ubicar un mínimo de treinta puntos en los que cada especie de encino haya sido registrada en México para generar modelos de distribución bajo las actuales condiciones climáticas”, explicó Badano, de la División de Ciencias Ambientales del IPICyT.

“Después sobreponemos los modelos de distribución de todas las especies para determinar cuáles son las zonas de mayor diversidad de encinos en México y cambiamos el trasfondo climático para visualizar cómo cambian los modelos de distribución de las especies, y así definir si las zonas de alta diversidad de encinos se van a mantener o si habrá pérdidas y en qué áreas”.