Jueves 02 de noviembre del 2017

Creencias indígenas y catolicismo conviven y forman parte de ritos religiosos en México

La liturgia en las ceremonias católicas está influenciada en muchas comunidades indígenas de México por la religión que profesaban esos pueblos antes de la conquista española, consumada en el año 1521. Este sincretismo y sus distintas expresiones de culto han perdurado durante casi cinco siglos en el país pese a que ha existido también una persecución y satanización de dichos ritos por ser considerados paganos.

El pensamiento religioso mesoamericano coexiste con el catolicismo. “El resultado fue la emergencia de nuevas formas de culto popular que se desarrollaron en relación dialéctica con la religión y la cultura hegemónicas. Si bien los trasfondos rituales e ideológicos de la religiosidad popular pueden ser contrarios a las disposiciones eclesiásticas”, indicó Félix Báez Jorge, estudioso de este fenómeno desde la década de 1970.

Una divinidad mexica fusionada con el culto católico es el de Nuestra Señora de Guadalupe, figura que representa a Tonantzin la “madre de los dioses” o “nuestra madre” en náhuatl, venerada en el cerro del Tepeyac, ubicado al norte de la Ciudad de México; también está asociada con Cihuacóatl, “diosa del nacimiento”, y con Xochiquétzal, “diosa de la belleza”. Estas deidades simbolizan a la madre Tierra con sus advocaciones diferentes, indicó el investigador del Instituto de Investigaciones Histórico-Sociales de la Universidad Veracruzana.

Hay otras figuras mesoamericanas asociadas a los santos de la religión católica que supieron aprovechar los evangelizadores para convertir a los indígenas al catolicismo, es el caso de los nahuales, animales o personas con la capacidad de tomar forma de uno u otro, e incluso de adquirir ciertas formas de la naturaleza.

Estos nahuales fueron asociados a santos que tenían también animales a su alrededor como San Jerónimo, que aparece con un león, San Miguel con un dragón —asociado al demonio—, el niño Dios y las ovejas, San Lázaro con perros, San Marcos y el tigre. “Son santos que siempre tienen un animal asociado a ellos y que los indígenas creyeron que tenían a sus nahuales. Esa particularidad de las creencias no se sabía previamente”, señaló en antropólogo, integrante de la Academia Mexicana de Ciencias.

El especialista en identidades étnicas, mentalidades y religión comparada en contextos étnicos y rurales sostuvo que la cosmovisión del indígena está presente en ritos fusionados al catolicismo, como el culto al cerro, caso documentado al norte de Veracruz donde también se adora a la sirena que en realidad es la trasposición de la diosa del agua y los lagos, llamada Chalchiuhtlicue; los pobladores lo sincretizaron y nació una sirena. Las adoraciones incluyen sacrificio de gallinas, pollos y otras aves, la sangre la irrigan en el cerro para que vengan las lluvias. Este ritual fue combatido por el obispo de la diócesis de San Andrés Tuxtla.

Hay otros rituales que tienen que ver con la caída de la sombra o con el control de los granizos en Puebla para que estos no acaben con la siembra. De hecho, la mayoría de los rituales son entorno a la siembra. Báez Jorge ha realizado trabajo de campo con comunidades indígenas popolucas al sur de Veracruz, con los zoques en Chiapas y los nahuas de la Huasteca de Veracruz.

El campo de estudio del doctor en historia contemporánea por la Universidad del País Vasco comprende la cosmovisión indígena desde el periodo Precolombino, en el que ya existía un sincretismo entre las religiones de la región como parte de los intercambios culturales existentes, las religiones que se formaron en la Colonia —en donde se fusionó la creencia indígena de un sitio particular con la católica— hasta la actualidad.

“La aportación central de mis investigaciones ha sido definir a estas creencias bajo un enfoque comunitario: las creencias religiosas de los pueblos indígenas son parte central del tejido social. En ese sentido nosotros hemos documentado ese tejido. Los distintos trabajos que se han publicado pueden ser interpretados con un enfoque conjunto. La otra aportación tiene que ver con el estudio de la religión popular, la del pueblo, y que es bipolar respecto a la religión oficial. Esa aportación se traduce en explicar cómo los habitantes en comunidades indígenas se han evangelizado ellos mismos a partir de sus creencias”, señaló Báez Jorge.

El antropólogo ha recurrido a documentos históricos de fray Bernardino de Sahagún, fray Diego Durán, Juan de Torquemada, Cristóbal de las Casas, Toribio de Benavente conocido como Motolinia, predicadores que dejaron documentadas las distintas expresiones religiosas de los pueblos originarios. Ha consultado a autores contemporáneos que analizan rasgos específicos de ciertos pueblos. Otro aspecto fundamental es el trabajo etnográfico, que significa vivir temporadas con las comunidades, aprender su idioma y costumbres.

Félix Báez Jorge es autor de los libros Los Zoque-Popolucas; Los Zoques de Chiapas, Cuando ardió el cielo y se quemó la Tierra. Condiciones socioeconómicas y sanitarias de los pueblos zoques afectados por la erupción del volcán Chichonal; Los oficios de las diosas. (Dialéctica de la religiosidad popular en los grupos indios de México); Las voces del agua. El simbolismo de las sirenas y las mitologías americanas; Tlacatecolotl y el diablo (La cosmovisión de los nahuas de Chicontepec), entre otros. En la actualidad prepara una publicación sobre el culto a la virgen de Guadalupe en distintos pueblos indígenas.