Viernes 09 de marzo del 2018

COLUMNA DE LA CORTE: Margarita Luna Ramos

*Credibilidad de las instituciones exige rechazo a la corrupción e impunidad

La credibilidad de las instituciones no se ancla en el discurso si éste no va acompañado de acciones de total rechazo a todo acto de corrupción en su interior, de la aplicación de sanciones a quien quebrante la ley, abuse de sus funciones y se sirva del poder que le es dado, afirmó la Ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Margarita Luna Ramos.

Durante la ceremonia de toma de protesta de 27 magistrados de Circuito, la Ministra Luna Ramos señaló que así lo asume el Poder Judicial de la Federación y su Presidente, Luis María Aguilar Morales, con firme determinación y convicción y prueba de ello es el reciente concurso de Jueces de Distrito, que a la menor duda de la transparencia en el procedimiento, el Consejo de la Judicatura Federal (CJF) lo declaró nulo.

“Tampoco somos infalibles, pero si estamos comprometidos férreamente con la verdad; nunca habremos de esquivarla deliberadamente, sino agotar hasta donde nuestras capacidades lo permitan su esclarecimiento, con conocimiento y convicción por encima de todo”, manifestó la Ministra Luna, en el Salón de Plenos del Alto Tribunal.

Para ello, dijo, se debe tener presente a la carrera judicial, más allá de una opción en el ejercicio profesional, es una auténtica vocación por la justicia. “Una vocación que nos mueve cada día a la excelencia en la búsqueda de la mejor realización de la justicia en cada asunto por resolver”.

En su momento, el Ministro Luis María Aguilar Morales, Presidente del Alto Tribunal y del CJF, tomó la protesta a los magistrados de Circuito, a quienes les entregó el distintivo y las credenciales correspondientes.

Ante los Plenos de la SCJN y del CJF, la Ministra Luna Ramos mencionó que hoy como nunca, nuestro país requiere de jueces preparados, profundamente conocedores del Derecho, de las leyes que integran el orden jurídico, hondamente conscientes de los problemas y la realidad por la que México transita.

“México requiere de jueces imparciales, independientes, íntegros y honestos, la justicia no es un bien al alcance del mejor postor. Este es su compromiso; ahí radica el valor de la protesta de su encargo, que no es un formalismo, ni tampoco formulismo. Es un compromiso tangible y exigible por la sociedad”.

Destacó que una circunstancia de nuestro tiempo es la introducción de la perspectiva de género en el cotidiano quehacer jurisdiccional, como un método que pretende detectar y eliminar todas las barreras y obstáculos que por estereotipos, usos, costumbres discriminen a las personas por su condición de sexo o género para lograr un proceso equitativo que permita acceder a la justicia en condiciones de igualdad.

La Ministra Luna Ramos hizo notar que el Poder Judicial de la Federación ha sido campo fértil para el desarrollo profesional de las mujeres y nos ha permitido forjar carreras sólidas y de éxito, y aunque todavía dista mucho para alcanzar la paridad vamos camino a una mayor representación, prueba de ello es la presencia hoy de 4 magistradas.

“Ustedes compañeras representan el triunfo para muchas más. En este día contribuyen a ensanchar el camino hacia la igualdad que aspiramos. Ustedes simbolizan una unidad que se concreta, que se hace realidad, y abran de sumarse, como eslabones, a la cadena de mujeres que hoy, cada vez más sólida se engarza para sostener a otras más que anhelan la conquista de un futuro profesional”.

Con motivo de la celebración del Día Internacional de la Mujer –el próximo ocho de marzo-, la Ministra aprovechó la oportunidad para felicitar a todas las mexicanas que desde sus respectivas trincheras luchan día a día por hacer de la igualdad una realidad.

Finalmente, la Ministra se dirigió a los nuevos Magistrados de Circuito, a quienes dijo: “En el sitial de juzgadores, que a partir de ahora ocuparán, labrarán cotidianamente su prestigio, que al propio tiempo forma parte del prestigio del Poder Judicial Federal, de ahí su gran responsabilidad. Pero la prueba final de la actuación como juzgadores sólo pertenece al tiempo, el día que abandonen definitivamente su sitial obtendrán el saldo ya inmodificable de su conducta”.