Lunes 12 de junio del 2017

GRILLA EN EL PODER: Miguel Anguiano

*Panistas en pleito

*Perredistas en dilema

En el Partido Acción Nacional se siguen rasgando las vestiduras con una escandalosa lucha interna por la candidatura a la Presidencia de la República del 2018.

Y sorprende la forma en que lo hacen, pues la más elemental lógica de altura política reza que esa discusión se debe organizar en las reuniones secretas del partido y no de la manera tan burda como lo hace la ex primera dama de México, Margarita Zavala de Calderón, quien pareciera que lo único que pretende es llegar a Los Pinos para luego seguir cobrando el jugoso salario de por vida como lo tiene asignado su marido Felipe de Jesús Calderón Hinojosa, por su calidad de ex presidente del país.

Alguien debe meter en cintura a la mujer, porque parece no asimilar que el PAN llegará a las elecciones presidenciales con más gobernadores que el PRI, posiciones que, concatenadas con lo que tienen en el Congreso federal, de manejarlas con estrategia matemática, estará en condiciones firmes de lograr sacar nuevamente al PRI de Los Pinos.

Y tan hay condiciones para hacerlo, que solo es cuestión de saber manejar con oportunidad y certeza cada movimiento del caudillo morenista que siente tener en la bolsa el triunfo de las elecciones presidenciales del próximo año.

Solo es cuestión de que los azules cierren filas, se olviden de esa vacilada del agua y aceite y comiencen a sopesar negociaciones con los perredistas a quienes el propietario de MoReNa, Andrés Manuel López, tiene condenados a súbita muerte política-electoral.

Y esto también quiere decir, en términos llanos, que en el PRD es hora de que asimilen lo ocurrido en las elecciones por la gubernatura del Estado de México, donde de no haber sido por el candidato que eligieron de última hora, Juan Zepeda, habrían quedado en cuarto lugar, abajo del PAN, con lo que el llamado “peje” tabasqueño les estaría manando decir: “se los dije, están acabados”.

Por eso insistimos en advertir en este espacio que López Obrador está más enojado con ellos, con los perredistas, porque les atribuye su derrota en el Estado de México.

Como es natural en su formación caudillista, a López Obrador este escenario le alimentó su odio contra el perredismo, partido político al que no le deja más que dos caminos: o se alía con el PAN para las elecciones del 2018, con posibilidades de tener hasta posiciones de gabinete y gubernaturas, o se entrega totalmente sumiso al dueño de MoReNa para sufrir todo tipo de manipulaciones, incluso permitir que los maneje como trapo viejo… Y si no, al tiempo. Que quede para la reflexión. Migue522003@yahoo.com.mx grillaenelpoder@yahoo.com.mx

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