Miércoles 24 de mayo del 2017

DEBILIDAD: Por Octavio Aristeo López

*Los empresarios en los partidos políticos

El Artículo 41 constitucional señala “Los partidos políticos son entidades de interés público”. Las instituciones existen, pero los titulares de ellas no son capaces de resolver los conflictos de una sociedad dinámica; las instituciones demuestran debilidad porque a los titulares no les interesa fortalecer, y crean “focos rojos” debido a que tienen una visión gerencial y no estadista.

El libre comercio mundial, tomando como punto de partida la política del “dejar hacer y dejar pasar” establecida como dogma fundamental del liberalismo económico y la defensa ultranza de dichos dogmas lleva a la incomprensión de nuestra realidad económica por parte de nuestros actuales gobernantes, de aquí la escandalosa concentración de la riqueza en pocas manos.

Tenemos un modelo económico que tiene 35 años de edad, generador de pobreza y corrupción política, clase política que defiende a ultranza el actual modelo económico. La Conferencia sobre Comercio y Desarrollo señaló en 2004 que México es un fracaso de apertura comercial desde 1994, que ahora en 2017, está demostrado.

Además, el peso cada día cuesta menos que el dólar y surgen enfermedades de la miseria, de la pobreza. La clase media se está adelgazando cada día más, por el aumento de la desigualdad en la distribución de la riqueza. El combate a la pobreza es una política y responsabilidad del gobierno que es parte el Estado, no de los empresarios o de la iglesia con acciones altruistas, pues solo son corporativos.

Recuerdo que el 11 de agosto de 2001 falleció a consecuencia de un paro respiratorio, provocado por el cáncer de próstata que sufría, Carlos Hank González. ¿Fue un cacique político? ¿Su espíritu sigue vigente en el PRI? Tenía un apotegma: “Un político pobre es un pobre político”, por ello llegaron los empresarios al poder, aunque sea dudosa la procedencia de su riqueza, los empresarios están haciendo política en los diferentes partidos, desplazando a los líderes sociales.

Familia vinculada a la política por negocios, este es fin de los empresarios en los partidos políticos. Tejen redes de influencia para hacer más dinero. Compra conciencias. Ahora los campesinos son “empresarios del campo”, y amigos, familiares con visión y misión empresarial crearon e integraron fundaciones e hicieron negocios al amparo de la ley, por medio de subsidios gubernamentales.

Por lo mismo, los principios y programas de cualquier partido políticos vinculados a las luchas campesinas, obreras y populares, son utopías y buenos deseos, porque no tienen influencia alguna sobre la vida real.

Por ello, los empresarios en los partidos políticos, divorciado de la sociedad es resultado histórico de desmantelar al partido monolítico y volverlo, supuestamente, democrático. Pero, no prospera porque esta no es su intención.

Por lo tanto, la clientela electoral sectorial es una fuerza y busca su sobrevivencia, se está alejando de los partidos tradicionales para apoyar a otros partidos; son corporaciones que no suelen acceder al poder presidencial, claro ejemplo es el comportamiento de los líderes de la CTM y SNTE.

La SNTE puede ser el sindicato más grande de América Latina, pero es sólo un grupo de presión política y laboral, puede apoyar candidaturas independientes o apoyar candidatos presidenciales adversos al partido que representa, como lo ha hecho, hasta ahí, pero no es un partido político ni es una organización democrática.

El grupo de presión, a diferencia de un partido político, responde a intereses facciosos y ocultos, que pueden no resultar confiables. Sus miembros viven en su vanidad, son pragmáticos y se creen iluminados, pero está desvinculados de la vida social, dispuestos a lucrar por la patria, pero incapaces de honrarla con obras dignas, la ideología es el dinero.

Entonces, el amarillo se tornó negro y fue cubierto por la noche, desde el 2004 se observó éste fenómeno y que en 2017 sigue predominando. El sol azteca cayó en un abismo de cinismo, corrupción y cobardía. El PRD no es la nación.

Para que vuelva el rugido perredista necesita reformar a sus cuadro políticos vinculados a actos de corrupción y tráficos de influencias; aceptar que tienen deficiencias de honestidad y desmontar la estructura de cuotas a las corrientes políticas; disminuir la burocratización del partido y terminar con simulaciones; desmontar la lealtad a personalidades sin base social y rescatar la legalidad. Desde su origen el PRD está compuesto de grupos políticos irreconciliables. No puede eliminar a las corrientes en su interior, pero sí transformarlas en corrientes de opinión.

Corrientes de opinión no grupos de presión; las corrientes son necesarias. Al obligar a militantes a inscribirse en una de las corrientes, solo copiaban el esquema del PRI con sus tres sectores e inscribir en una lista a los amigos cercanos de los dirigentes en turno, reflejan su rostro en el espejo del PRI, reviviendo el corporativismo y la corrupción, que tanto criticaron.

El PRI, el PRD y el PAN, son partidos oligárquicos nos dice Robert Michels, aquí están los empresarios aliados, por no renovarse se encuentran arrollados y aplastados por los acontecimientos que están sucediendo uno tras otro. Si esto es cierto, entonces, están en proceso de descomposición. El PRD es un retrato del PRI. A la manera de Dorian Gray.

El proceso de desintegración de todo partido político adquiere un carácter violento y tan patente que una pequeña fracción de esa clase política reniega de ella y se adhiere a la clase o grupo que supuestamente en cuyas manos está el porvenir, pero después, con el tiempo crean desilusión; se les consideró clase o grupo progresista, con gran movilidad social, apoyado por ideólogos orgánicos e inorgánicos y con aliados de grupos, económicamente poderosos.

La dirigencia gerencial, los empresarios, que tomó por asalto al PAN y al PRI en años anteriores realizaron una depuración en sus filas y esas depuraciones dieron por producto la conformación de otros partidos que se metieron en la lucha por conservar el poder que tenían o ampliarlos, para resguardar sus intereses financieros. Todos, a disfrutar del erario público, que la política es un buen negocio.

Si la economía no cambia, y probablemente no cambie con la actual política económica, entonces debemos de conocer a qué riesgos no conducen los partidos políticos, con procesos electorales viciados a un México más corporativo.

Sí el objetivo es el poder por el poder, no la democracia, entonces la lucha desde el centro ideológico crea confusión, porque el centro político e ideológico lo tienen el gobierno, y el gobierno empresarial gobierna unos cuantos, al administrar la pobreza para que existe la oferta y la demanda en la venta y compra del voto. *Profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, Universidad Nacional Autónoma de México.

oaristeolopez@gmail.com

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