Martes 11 de julio del 2017

ACENTO: Por Salvador Flores Llamas

*Peña Nieto no entiende que no entiende

La frase lapidaria “Peña Nieto no entiende que no entiende”, que acuñó el prestigiado semanario británico “The Economist” se volvió axiomática, porque el presidente no entendió “la mentada de madre” con que lo recibió Donald Trump en su charla en Hamburgo, con motivo de la reunión del Grupo de los 20.

Empezando por una fotografía ampliamente difundida en que Peña le acciona casi sonriente y con los brazos abiertos, y el gringo ni caso le hace, ve hacia otro lado, ni caso le hace, ensimismado en sus cosas.

El fraudulento presidente de EU ya había contestado a pregunta reporteril si exigirá a México pagar el muro: “absolutamente”, y en la reunión le reiteró a EPN que el TLC se modifica totalmente o no hay nada.

Videgaray, con fama de muy inteligente, salió con que él no había oido el “absolutamente”, aunque de todos modos existió y revela que Trump está montado en su macho.

Ya en la reciente negociación que modificó la cuota del azúcar que EU compra a México salimos perdiendo 2,000 millones de dólares anuales, y el gobierno quiere hacernos creer que salimos ganando.

Mientras nuestro canciller sirvió al Secretario de Estado Rex Tillerson de instrumento en la fracasada reunión de la OEA de Cancún, donde Nicolás Maduro ganó la votación a la mayoría de los países del continente con su diplomacia de repartir dinero y petróleo barato a los pequeños.

De nada sirve nos digan que México tiene un equipo de expertos de primera para dar batalla al gobierno de Trump en la negociación del TLC, si él está montado en su macho y saldrá con que fue una promesa de campaña, como cuando mandó al diablo el Acuerdo de Paris para aliviar el calentamiento global.

Al que Peña cree su amigo no le importa que en el Grupo de los 20 países más industrializados lo rechace por extremista y estar contra los demás sobre libre comercio y ecología, ni que le hagan majaderías como la primera dama suiza que rechazó saludarlo.

Peña tampoco considera que pueden afectarle, ahora que ya va de salida, las descaradas elecciones de estado del Edomex y Coahuila y su mafia con los recientes exgobernadores de Veracruz, Chihuahua, Quintana Roo, a quienes dejó huir antes de entregar el poder a los sucesores, y con el neoleonés Rodrigo Medina, que está libre mediante múltiples amparos.

Precisamente los frecuentes escándalos de corrupción de su sexenio nos abrieron más los ojos a los mexicanos, lastimadísimos ya por la economía en picada, la inflación máxima desde 2008, los gasolinazos, la criminalidad en aumento y la inseguridad pública rampante.

Aquello de querer explicar su inaudita baja de popularidad con el “mal humos social” ya ni como chiste se acepta, tampoco el slogan publicitario “lo poco también cuenta”, o exagerar algunas realizaciones y beneficios de las obras.

Quedó muy atrás el encandilamiento con las reformas estructurales, que desde antes de aprobarse los jilgueros oficiales presumían que iban a acabar con todos los problemas, y ahora quedan como tristes recuerdos fracasados.

Vamos ni la tan anunciada reforma anticorrupción pudo consumarse, por la sencilla razón de que el gobierno la quiere a su modo, no para servir al pueblo, que está que trina por los robos al erario federal y estatales y que no se haga nada para frenarlos.

Ni para qué seguir insistiendo en que Peña “No entiende que no entiende”, lo malo es que los mexicanos somos quienes lo sufrimos. llamascallao@hotmail.com @chavafloresll

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