Miércoles 19 de julio del 2017

ACUERDOS: Por Octavio Aristeo López

*Crisis política

Las reglas de operación del gobierno dependen de acuerdos básicos en un entramado de intereses a largo y corto plazo, es lo que estamos observando en las diferentes regiones y localidades del país.

Al no existir acuerdos, las fracturas de la clase política están abiertas, se observa claramente en la dirigencia de los partidos políticos que están en conflicto abierto complejo; pues, saben que requieren ajustes estructurales, porque el problema es de legitimidad, sobre todo la legitimidad electoral que está rebasando a los actores que luchan por el poder.

Los procesos electorales permiten la circulación de las elites bajo el principio de la no reelección, pero ante el esquema de la reelección ya implementada por los dirigentes y líderes de los partidos políticos para no dejar el poder, pierden mayor regularidad; por ello, los procesos electorales seguirán siendo cuestionados y la circulación de las elites será mínima, permitiendo que los problemas sociales se enconen por la baja resolución de las demandas sociales.

La estabilidad política al solo basarse en los consensos de la clase política gobernante sin tomar en cuenta a la sociedad, solo simulan la participación ciudadana porque no la toman en cuenta; es el caso de fomentar la participación de los ciudadanos en la distribución de un porcentaje del presupuesto público para obras comunitarias, las cuales ya están programadas por el gobierno, es decir, antes de la participación ciudadana para este fin ya tomaron decisiones por ella.

Otro caso, son los procesos electorales que invitan a los ciudadanos a votar y su voto no es respetado ni es libre, tampoco secreto en la elección de la clase gobernante; uno más, es el asunto de la elaboración de la Constitución de la Ciudad de México, elaborada solo por algunos notables; en consecuencia, hay cuestionamiento de algunos artículos antes de entrar en vigencia en enero de 2018.

La estabilidad política se complica, porque los consensos no son duraderos ante esta dinámica de falta de legitimidad cultivada, profesada y efectuada por la clase política gobernante, acciones que le permiten mantener bajo perfil en el conflicto político que se está intensificando en estos días y que permitió cierta estabilidad y gobernabilidad.

El conflicto social y político, a pesar de que no es constante, esta presenta a cada instante en México, solo necesita un detonador; no sorprende porque es su actuar cíclico que no está ausente en lo movimientos sociales, están esperando salir para ser reconocidos; estos movimientos sociales son visibles e importantes aún más cuando son radicales al atender demandas sociales rezagadas.

Las crisis políticas, también son cíclicas, nada es permanente, está demostrado en los movimientos preelectorales y postelectorales, violencia de grupos armados, protestas de la sociedad civil provocadas por la inconformidad social y política contra la manipulación de los comicios.

En estos casos, el gobierno al tener un estrecho margen de maniobra política recurre a la represión, hasta llegar al asesinato de líderes sociales y políticos contrarios, por consiguiente: las oposiciones son restringidas a las reformas estructurales y a la aceptación de tendencias opuestas a la línea dominante.

Además, la clase política dominante no es eterna, cambia a través de las crisis cíclicas, que están presentes a pesar de estar ausentes, porque no son radicales pero en determinadas circunstancias los movimientos sociales se radicalizan.

Siguen rutas radicales cuando son conflictos electorales o demandas sociales insatisfechas, aquí demuestra capacidad de la clase política gobernante para instrumentar la política o la represión. Al no generar consensos amplios, deja libre la ruta radical, demostrando escaza disposición para negociar y gobernar.

Entonces, las oleadas de inconformidad están latentes, esperando las circunstancias históricas para activarse y provocar inestabilidad gubernamental debido a la poca capacidad de la clase gobernante de negociar y solo buscan reprimir, es la crisis institucional y de gobernabilidad en diversas regiones y localidades del país.

Por lo anterior, la misma clase política gobernante se convierte en un peligro para la estabilidad política del país, pues, la ponen en peligro. Los controles ya son dinámicos y se convierten en rígidos, estos controles tienen que cambiar con la dinámica de la sociedad.

A veces, se pierde vista que las reivindicaciones electorales se convierten en principales estímulos de inconformidad y de protestas, que son parte de la búsqueda de los contrapesos institucionales que solo son posibles con la redistribución del poder en la nueva estructura social, esta es la actuación de la Conferencia Nacional de Gobernadores con el Poder Ejecutivo Federal.

Las oligarquías regionales y locales, en su expansión, se sienten limitadas dentro del ámbito jurídico e institucional, en donde el control es rígido; en el que el sistema de control está altamente centralizado y crea problemas de legitimidad y legalidad, por no permitir que las fuerzas locales y regionales tengan su expansión y dinámica.

Al querer detener esta expansión y dinámica crea conflictos permanentes y radicales que reprime el gobierno central para sobrevivir ante esta dinámica social y política, que intenta romper esquemas y controles.

En esta dinámica nos encontramos, para conseguir un dominio transformador y modernizador es necesario pactar con una serie de poderes regionales y nacionales, producto de la vida dinámica sociopolítico económica de la sociedad.

Pero, el proceso de cambio y democratizador está en entredicho, por la represión de los movimientos sociales y por el asesinato de sus líderes y dirigentes, por el cuestionamiento de los procesos electorales, que son motivo de fortaleza de los movimientos sociales que se ven limitados en su dinámica social; el control y condicionamiento de la circulación de las elites por parte de las oligarquías nacionales y locales están intensificando la crisis política.

*Profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, Universidad Nacional Autónoma de México. oaristeolopez@gmail.com

Más artículos

Golondrinas en el alambre
Un frente anti AMLO
El PT recibe dinero de China