Viernes 23 de marzo del 2018

ACENTO: Salvador Flores Llamas

*Mientras Meade y Anaya se pelean…

La campaña electoral muestra a un presidente dado a desbrozar el camino a su candidato, atacar con las armas del poder a un contrincante para ir después contra el más fuerte, de quien parece no haber caído en cuenta que lo hundió en el mayor descrédito en que un mandatario ha caído, y así reforzó su eterna campaña, que hoy lo tiene en los cuernos de la luna y se cree inalcanzable

Ante la pesada cuestarriba en que está Meade, mientras los partidarios sienten ya invulnerable a Andrés Manuel, hay suspicaces que sospechan de un complot Peña-López para impedir a toda costa que Anaya llegue al poder, porque se declaró desde hace tiempo enemigo irreconciliable del poderoso y aun aseguró que lo meterá a la cárcel.

Eso no justifica que EPN le enfile todo el aparato del Estado y acuse de lavado de dinero en un negocio inmobiliario, del que los asesores de Meade no lo desligaron, porque se los ordenó el Jefe y por no tener alcances para ver que, más que ayudarlo, lo perjudican, y también lo hicieron lanzar dardos.

Bueno hubiera sido que José Antonio viera los toros desde la barrera sin ensuciarse las manos; así en un momento dado podría intervenir para imponer la paz como árbitro; mientras hubiera lanzado mensajes macizos sobre los problemas, que la gente desea y México necesita.

Pese a sus dotes personales, su campaña no prende, porque le faltan carisma, mensajes y, sobre todo, otros asesores, pues los actuales no dan la medida y hace tiempo debieron ser sustituidos; pero Peña se los puso y con esas mulas tiene que arar.

Aurelio Nuño, por caso, no es la lumbrera que se publicitó como titular de la SEP, cuando la niña Claudia le dijo “aprende a leer”, e infló las cifras de evaluaciones estatales de los profesores, que a veces eran irrisorias y mandaba publicar unas contundentes.

También erraron Anaya y socios, al no deslindarse rápido de dimes y diretes y dar tanto tiempo a que los priistas repiquetearan con sus acusaciones; cuando él pudo afirmar hace tiempo lo que finalmente dijo: ya contesté con suficiencia los ataques y si la PGR tiene argumentos, que de una vez me acuse y meta a la cárcel.

Le tronó el circo al PRI con la chusma que envió al aeropuerto a insultar a Anaya de madrugada, al volver de platicar con Ángela Merkel en Alemania, y de plano se le cayó el teatrito con una de las artimañas a que nos acostumbró: acarrear gente para sabotear mítines de sus contrarios y hacerla votar por sus candidatos.

Maniobra muy burda, pues les dolió que Ricardo expusiera a Merkel la persecución oficial en su contra del SAT y la PGR, a la que el INE reconvino por haber y emitido boletines y exhibido un video de cuando él fue con su equipo a la Siedo a exigir que dictamine si es culpable o no, y así Alberto Elías Beltrán, encargado de la PGR, violó el artículo 134 constitucional.

PRI y Peña deben entender ya que se les rayó el disco y aburrieron a la gente, porque si la PGR tuviera elementos jurídicos para consignar a Anaya, lo habría hecho desde ya, pues de eso pide su limosna. Habría sido mejor dar vuelta a la página y no burlarse más del pueblo, pues el ardid si acaso perjudicó algo a Anaya; pero también puede revertírsele al PRI-gobierno por victimizarlo tan machaconamente.

Pero Peña no se mide: declaró que no ha intervenido ni intervendrá en el proceso electoral y será “absolutamente respetuoso de los contendientes”, lo que ni los niños le creen. Y añadió que su sucesor debe tener honradez, experiencia, honorabilidad, confianza y garantizar que llevará a México por rumbos de estabilidad y orden.

Hombre con tales atributos ni Diógenes podría encontrarlo. Aun así, Peña dijo que sólo uno de los candidatos los tiene, en clara alusión a Meade, a quien él designó.

La canciller germana abogó por que se respeten las mejores prácticas democráticas y se honren los principios de justicia, legalidad y transparencia.

Ella, guía de la Unión Europea y uno de los líderes mundiales, escuchó de Anaya la denuncia de que tiene todo el aparato gubernamental en contra, mientras éste exime de indagación y castigo a miembros suyos con denuncias más graves y punibles.

Como que Odebrecht entregó a Emilio Lozoya Austin 10 millones de dólares para la campaña presidencial de Peña Nieto; Rosario Robles, desvió a cuentas bancarias privadas más de 8,600 millones en Sedesol y Sedatu, según la Auditoria Superior de la Federación, y exgobernadores priistas, como Javier y César Duarte y Roberto Borge desfalcaron a sus estados, por citar sólo unos casos.

En cambio, no hubo chusmas en el aeropuerto contra Claudia Ruiz Massieu, quien fue a la OEA a acusar a Anaya y subrayar la desesperación del PRI, valida de la gran relación que entabló, como canciller, con Luis Miguel Almagro, secretario general de la OEA.

¿Fue coincidencia o Claudia usó también de su influencia para evitar la visita de Anaya al Centro Internacional Woodrow Wilson para Académicos, de Wáshington, donde daría un discurso y, sin duda, informaría del acoso oficial que padece en México; pues se suspendió o quizá se canceló?

Total, se les cayó el teatrito contra Anaya, y la competencia debería ser con debates sobre los problemas y soluciones que urgen al país, no aparentes, sino de fondo. No faltará la “guerra sucia”, pero ahí los candidatos responderán y se defenderán de tú a tú sin auxilio del aparato del Estado.

Quien sale ganando es López Obrador, que ve a sus adversarios agarrarse del chongo, mientras él pepena a los descontentos de las otras coaliciones por pleitos internos o porque no les tocó “hueso”, y cada día está más claro que la amnistía que prometió a las mafias del narco fue para atraer sus votos, los de sus sicarios y de los pobladores de las regiones que tienen sojuzgadas, para acceder al “México diferente”, que promete.

Excelente idea.- Para disminuir el abstencionismo, que en la elección presidencial de 2012 fue del 52%; el Lic. Miguel Solís Hernández propuso a Lorenzo Córdova Vianello, presidente del INE, que éste premie a quienes voten en los comicios presidenciales del 1 de julio (si no es posible esta vez, en los próximos) con 50 millones de pesos, que pueden dividirse en cinco sorteos, acordes con la Lotería Nacional.

A nadie le caería mal recibir un premio de 5 millones, conforme con la lista de votantes que el INE publicaría después de la elección, tan sólo por haber cumplido su deber cívico con México.

llamascallao@hotmail.com

@chavafloresll