Viernes 23 de marzo del 2018

GRILLA EN EL PODER: Por Miguel Anguiano

*Lo tuvieron en Milenio y lo dejaron ir

*López Obrador exhibió a Carlos Marín

Muchos comentarios ha desatado la extensa entrevista que le concedieron al propietario del partido MoReNa y candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador en el periódico Milenio el miércoles pasado.

Y como siempre, la estrategia del llamado “peje” es hablar, hablar y hablar de cosas superficiales, sin ofrecer profundidad en los temas que plantea.

Como dice la colega Ana Cristina Peláez, con dejarlo hablar se mata políticamente solo, pues solo confunde con sus dichos de caudillo y referencias a la mafia del poder, frases que le gustan a un pueblo hartado.

De esto se ha aprovechado el oriundo de Macuspana, Tabasco, pues hablar con la masa que ignora cómo solucionar los problemas globales del país le ha redituado ese capital electoral que arrastra.

Y por ello los grupos pensantes lo rechazan cuando intentan diálogo de altura en temas económicos, administrativos, científicos y viables que permitan erradicar la corrupción, temas que el señor López solo los aborda con la superficialidad de que “si yo no robo, nadie va a robar en la administración pública”.

Y por ello insistimos en que en esa entrevista con el periódico Milenio el único que se exhibió fue el director de ese medio y ex reportero del semanario Proceso, Carlos Marín, quien una vez más demuestra su falta de pericia periodística para conducir a personales del nivel del señor López.

Déjenlo hablar y sólo condúzcanlo a que exhiba las superficialidades de los temas que aborda, pero, además, indúzcanlo a que insista en que con su sola presencia en la silla presidencial ningún mexicano y mexicana robará, ningún mexicano y mexicana se quedará sin escuela, que todos estudiarán, que nadie se drogará, que no habrá sicarios, que habrá muchas fuentes de trabajo desde el momento en que siente en la silla presidencial de Palacio Nacional.

Incítenlo a que se comprometa a cumplir su juramento de que venderá el avión presidencial y la flota de naves militares, a ver cuántos funcionarios de su gabinete lo acompañarán a viajar por todo el país, como lo hizo el prócer en que recarga su ambición política, el gran Don Benito Juárez, de quien dice muchas cosas sin reflexionar que fueron otros tiempos y que la modernidad permite avanzar con pensamientos mejorados acordes a los adelantos tecnológicos.

Dejen hablar al señor López, incítenlo y trasládenlo al país de aquellos tiempos de quienes hace referencia, métanlo en su mundo para que siga inyectando la idea al pueblo de que al llegar a la Presidencia de la República, desde el mismísimo momento en que se siente en la silla del poder, se acabará la injusticia laboral y, por lo tanto, ya no habrá demandas en las Juntas Locales de Conciliación y Arbitraje, donde se acabarán las “vaquitas” que hacen las y los mecanógrafos durante las audiencias, por mencionar un solo ejemplo, de los muchos que el llamado “peje” ignora.

Dejen hablar al señor López, incítenlo a fomentar su promesa de que cuando llegue a Palacio Nacional, se acabarán de inmediato los problemas del estudiantado que sufre por lo abarrotado del transporte público en las mañanas y noches; que también se acabarán los asaltos en camiones y Metro; que ningún funcionario público, por mucho que se diga doctor en economía o en otra profesión, tendrá los sueldos que ahora ganan para impulsar el desarrollo nacional.

Dejen al señor López hablar y empújenlo a que siga ofreciendo que desde el momento en que agarre la batuta de la nación, México será el paraíso de la honradez, de la estabilidad social, del bienestar familiar, de la atención inmediata en salud, del salvamento indígena y en donde prevalecerá un sistema de justicia integral, cuyos encargados de aplicarlo serán los más impolutos que aceptarán rebajarse el jugoso salario que hoy registran, lo mismo que los integrantes del Ministerio Público y Policía Federal.

Dejen hablar al señor López y llévenlo al escenario con que está conquistando a un pueblo que sufre de hartazgo priísta y que lo ve como el gran señor que llegará para solucionar todos los problemas que padecen las familias de este país, pero incítenlo a que diga, como lo está insistiendo, a que lo hará de la noche a la mañana, solo porque él es honrado y nunca ha robado, nunca ha agredido a nadie, que no tiene cola que le pisen y que no permitirá a nadie en la administración pública, que gane más que el sueldo que él mismo se adjudicará desde el mismo momento en que se siente en la silla de Palacio Nacional y nunca en Los Pinos.

Que quede para la reflexión de los tiempos electorales que se avecinan.

Migue522003@yahoo.com.mx

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