Martes 23 de enero del 2018

URGE: Por Octavio Aristeo López

*Gobierno democrático

Necesitamos un gobierno democrático que tenga como base la legitimidad con un ejercicio eficiente, eficaz, acuerdos, consensos y dialogo constructivo.

En estos momentos México tienen una imagen en el exterior, en la cual todos observan a un gobierno corrupto y asesino, insensible al respeto de los derechos humanos, porque no sabe canalizar la energía desbordante, y esto preocupa a inversionistas nacionales y extranjeros al analizar el discurso político y la realidad social.

Es necesario un Presidente Democrático de ideales y convicciones, que lleve a México entre las primeras potencias del mundo. Varios precandidatos presidenciales intentan convertirse en el Todo Poderosos durante seis años. El poder presidencial, con sus costos y beneficios, es un poder cruel en algunos o benévolo en otros. Ser temido o amado, depende si construye un centralismo férreo o vuelve el autoritarismo arbitrario, pero no lo creo, porque el Estado de Derecho, el federalismo y la democracia son las limitantes, pero el Estado de Derecho también puede ser tiránico e inquisitorio.

Los gobiernos son exitosos porque existe voluntad de unidad, actitud de cambio, tolerancia y prudencia para llegar a acuerdos políticos y cumplir compromisos; realizar reformas institucionales con un equipo de trabajo profesional, con metas y objetivos claros, por supuesto que los críticos anti sistémicos y los opositores apuestan el fracaso. Por ello, los dirigentes de los partidos políticos están preocupados porque no tendrán oportunidad de ganar las elecciones presidenciales de éste año 2018.

De aquí, que los poderes fácticos están en movimiento y hacen surgir fantasmas como los crímenes de lesa humanidad, en el que existen desafíos y deslealtades.

Por consiguiente, los poderes fácticos trataran de capitalizar cualquier error apoyándose en algunos partidos políticos, pero los mexicanos jamás olvidarán como dejaron al país cubierto de sangre, creció la violencia, aumento la corrupción, violaron la Constitución y tratados internacionales, fortalecieron la impunidad con la existencia de miles de desaparecidos y asesinatos.

A pesar de la represión seguirán las manifestaciones por inconformidades políticas, por estar en contra del autoritarismo y observar rostros que son símbolo de corrupción; tienen derecho a manifestar sus acuerdos o desacuerdos con la actual situación de cosas, y tienen derecho de manifestar sus opiniones, el derecho de reunión, sin ser provocados por otros que están en desacuerdo.

En la democracia debe existir tolerancia; sí, tenemos diferencias pero no somos enemigos; no podemos cobijarnos bajo el derecho de la libertad de expresión si el fin es provocar en una reunión pacífica. Es el caso de que la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en lugar de hacer justicia, tales inquisidores puristas atentan contra la libertad de expresión al sentirse pequeños dioses, en el que según ellos, algunos conceptos del lenguaje común son discriminatorios, entonces, ya la sociedad pierde el derecho de utilizar tales palabras.

Olvidan que el Poder Judicial es parte del gobierno, no debe ni puede estar por encima de la Constitución ni del Estado mexicano. Por lo mismo, los pensadores políticos que le dieron fundamento a la Constitución afirman que toda ley que atente contra la sociedad es nula. La inmunidad lleva a una sociedad a vivir en el infierno. “Llamé a los flagelos para ahogar con arena, la sangre/la desgracia fue mi dios/Me revolqué en el berro/Me sequé en el aire del crimen/aposte en la locura” (Una temporada en el infierno, Arthur Rimbaud)

Por lo que, no se puede perder la dimensión de la realidad en este año político.

Profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, Universidad Nacional Autónoma de México. oaristeolopez@gmail.com