Lunes 23 de octubre del 2017

ANUNCIADO: Por Héctor Tenorio

*Manual para una derrota

La derrota que sufrió la Mesa de Unidad Democrática (MUD), el pasado 15 de octubre, fue construyéndose desde el 5 de abril cuando sus dirigentes decidieron impulsar expectativas imposibles de cumplir a los seguidores, como derrocar al presidente venezolano Nicolás Maduro.

La radicalización y la falta de una propuesta de nación los fracturó. Ahora quieren crear un órgano electoral paralelo al actual, es una decisión que no fructificará y que solo busca justificar su incapacidad, en vez de aprovechar que gobernarán en varios estados.

La mala situación financiera reflejada en una inflación incontrolable, hizo que Freddy Guevara, María Corina Machado entre otros dirigentes opositores pensaran que había llegado el momento de derrocar al mandatario. De abril a julio miles de inconformes se lanzaron a las calles, dejando un saldo de más de cien muertos.

La situación forzó al presidente a hacer un llamado (el primero de mayo) para realizar elecciones y conformar la Asamblea Nacional Constituyente, (ANC). La decisión se basó en los artículos 347, 348 y 349 de la Carta Magna, además el 342 indica que este proceso puede ser convocado por el presidente de la República.

Los dirigentes opositores sabiendo que no podrían frenarlo, radicalizaron las protestas y así salvar su fuero legislativo y asegurar que la Asamblea Nacional (AN) no fuera desintegrada, de este modo colombianizaron la lucha, quemaron a 29 personas (de las cuales nueve murieron) por su color de piel o por parecer chavistas. Incluso convocaron a un plebiscito el 16 de julio con el objetivo de deslegitimizar al régimen.

La sorpresa fue mayúscula al descubrir que miles de sus seguidores votaron para elegir a los constituyentes el 30 de julio, lo hicieron cansados de que sus calles fueran cerradas por los guarimberos y no podían circular libremente. Estos antichavistas y maduristas conformaron una nueva mayoría.

Al mismo tiempo en las filas del gobierno se realizó una purga y persiguieron a la ex procuradora Luisa Ortega Díaz. Entonces el presidente Maduro convocó a principios de agosto a elecciones regionales para gobernadores las cuales se habían pospuesto un año.

Los partidos de oposición inscribieron a sus candidatos, Henry Ramos Allup dirigente de Acción Democrática (AD) fue el primero en defender la decisión, ahora gobernarán cuatro de los cincos estados que ganó la oposición. Cabe señalar que el dirigente adeco fue alejándose de sus aliados de la MUD que apostaron todo a las movilizaciones. No obstante, la militancia de la oposición se sintió engañada y algunos decidieron llamar a no votar.

A esto se debe agregar que las autoridades cometieron una serie de irregularidades como cambiar la ubicación de las casillas al último momento, provocar fallas eléctricas, por lo que los perdedores pidieron una auditoria que sea integral, pretenden impulsar un nuevo sistema electoral independiente. El verdadero problema es que la oposición solo obedece directrices de Washington que infructuosamente intentan aplicar en el país sudamericano.

Las primeras reacciones ante el triunfo chavista no se hicieron esperar, hubo un fuerte aumento a los precios de los productos básicos. En el exterior, Estados Unidos y sus aliados latinoamericanos desconocieron los resultados. Por lo pronto 18 candidatos ganadores tomaron protesta ante la ANC, los cinco gobernadores opositores se negaron a hacerlo, el presidente Maduro exigió que no los dejen asumir sus cargos.

El resultado electoral no garantiza la reelección de Maduro en diciembre del 2018, pero si lo sabe administrar y logra resolver la situación económica podría quedarse otros cinco años.