Lunes 23 de octubre del 2017

CHARLATANERÍA: Por Ángel Pujalte Piñeiro

*La misma piedra

Las primeras noticias de la reconstrucción no son nada alentadoras. Parece que seguimos cometiendo los mismos errores y que después del escándalo todo va a seguir igual. Para que el próximo sismo vuelva a matar gente bajo inmuebles que se derrumben y que muchos que no mueran pierdan su patrimonio en inmuebles con daños irreparables que deben demolerse o cuya rehabilitación además de onerosa sea incierta la garantía que resista el siguiente sismo.

De los inmuebles donde hubo muertos, a fin de fincar responsabilidades penales, las autoridades recaban la información que debe tener la Delegación correspondiente. Pero solo aparece la de una minoría. Lo que solo prueba que es cierto el secreto a voces, que si se solicita una licencia de construcción presentando toda la documentación completa y en regla, pero sin “mordida”, no se consigue la licencia. Y que cuando se presenta la “mordida”, aun con documentación incompleta, incoherente y fuera de regla, se obtiene la licencia.

La ausencia de documentación prueba la responsabilidad de las “autoridades” delegacionales además del descontrol en la construcción de inmuebles. (Descontrol de la obra no de la mordida). Por lo que el combate a la impunidad debe comenzar fincando responsabilidades penales a los funcionarios que son cómplices de los homicidios.

La siguiente pifia en la investigación, es que buscan el plano estructural para verificar que el inmueble se construyó como lo pensó el estructurista. Con lo que suponen que los planos estructurales están bien hechos, bien proyectados y bien calculados. Lo que es un grave error. En mi experiencia profesional me encontré con multitud de planos estructurales con errores garrafales, de todo tipo.

Por lo que en los casos en los que aparezca la documentación completa de los inmuebles que debe conservar la Oficina de Licencias de cada Delegación, antes de revisar la coincidencia entre lo que se construyó con lo que se proyectó, se debe revisar que el proyecto esté bien hecho. Que el estructurista que lo elaboró sabía lo que hacía y que su trabajo cumple con los principios de la ingeniería estructural.

Porque también puede ser que un cómplice de homicidio sea un ignorante, inconsciente y económico, ingeniero titulado.

Lo que es un problema originado en la falta de un auténtico gremio de ingenieros estructuristas. No de un colegio de acreditones, sino de una organización puesta para cuidar los fines de la actividad, como prestigiar la práctica mediante la entrega de la mejor posible a la sociedad, para lo cual gestione una normatividad que de seguridad y respalde a la buena práctica.

El problema gremial no es exclusivo de los estructuristas, sino de todas las ramas de la ingeniería civil. Geotecnia, Instalaciones, control de calidad, etcétera. El libro La anomia se dedica a aclarar el deber ser de un auténtico gremio profesional. Lo que explica la razón por la que las prácticas profesionales se encuentren tan mal, por la que el país recibe tan malos servicios profesionales y las consecuencias negativas del desorden en las profesiones en el desarrollo nacional.

(Sigo ausente por trabajar en la “Actualización de la Disección de la Ley de Obras Públicas y SRCLM, con alcance ampliado a los fines y medios normativos”. El análisis de una herramienta predilecta de corrupción, por su impunidad y la cuantía de los recursos que permite desviar. Por lo que dejo pasar muchas cosas, pero esto no podía dejarlo pasar.)

*https://angelpujaltepineiro.com/ , Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: Actualización de la Disección de la LOPySRM, El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.