Miércoles 04 de octubre del 2017

TEMBLORINA: Por Octavio Aristeo López

*19 de septiembre: 1985-2017 (2º)

Miguel de la Madrid Hurtado, en el sismo del 19 de septiembre de 1985, prohibió la participación militar en maniobras de rescate. En el sismo del 19 de septiembre de 2017, Enrique Peña Nieto, ordeno la participación de los militares, a pesar de ello, el gobierno no funciono.

Durante y después del temblor existió, llanto, fuego, humo, gritos, pánico, desesperación, angustia, espanto, histeria, bardas caídas, polvo, derrumbes de edificios y casas, rezos, postes de luz caídos, carreteras cuarteadas, puentes derrumbados o rotos, sin luz, sin redes sociales, miles de edificios dañados y casas, las familias de cada hogar sufrió daños materiales, físicos y morales, gente alterada, confusa, unida entre ellos, solidaria, se abrazaban, llorando, se daban palabras de aliento, estaba en estado de shok.

Fuga de gas, gente en la calle, fuera de sus casas, algunos no los dejaban entrar, gente pidiendo auxilio, gente alterada, asustada, traumada, esquizofrénica, caos vial, centros comerciales dañados, cientos de ciudadanos caídos esperando la ayuda de un gobierno que no sabía que pasaba, cuerpos heridos rescatados.

El gobierno solo estaba dando vueltas en el aire, como buitres o halcones planeando su próxima presa, inhumanos, insensibles al sufrimiento de un pueblo que pide ayuda, se dedican hacer campaña política.

Mientras minimizan los daños, se peleaban entre ellos, son desbordados por los ciudadanos, solo queda caminar ante la inmovilidad y los escombros, sobre los muertos.

No existió información ni coordinación en los trabajos de rescate de cuerpos con vida o sin vida. Brigadistas ciudadanos y topos especializados fueron bloqueados.

Salvar vidas era secundario, por falta de coordinación se perdieron minutos valiosos para salvar vidas y canalizar los apoyos de los brigadistas ciudadanos adecuadamente, eficaz y eficientemente, obstaculizaban o freneaban esos apoyos. Las cadenas de mando del gobierno civil no funcionaron, son las responsables del choque de esas fuerzas.

Marina o ejército luchaban entre sí, para controlar espacios, como si estuviéramos en un estado de guerra. No existió coordinación de fuerzas de ayuda, solo enfrentamiento entre estas fuerzas, peleando contra fantasmas, contra sus fantasmas que salían de los edificios derrumbados, como si fueran enemigos, para ganar ascensos, es su ambición.

Solo buscaron y buscan publicidad para mejorar su imagen desgastada por tantos asesinatos y fosas clandestinas, ¿Existirán más fosas clandestinas en los escombros de los edificios derrumbados?, a ello, están acostumbrados. A no dejar trabajar a los voluntarios.

Ya cumplieron 3 años de desaparecidos los 43 estudiantes de Ayotzinapa y los asesinatos del 2 de octubre de 1968: no se olvida.

El Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas en México es el jefe del Poder Ejecutivo, es el responsable, al no dejar actuar a los rescatistas ciudadanos, los topos especialistas en rescatar vidas, tampoco los dejaron hacer algo, estaban ahí, parados, inactivos, provocando desánimo social.

El gobierno desapareció y entro el ejército, el ejército tomo algunas zonas de desastre de la Ciudad de México, principalmente en los lugares mediáticos mando el ejército.

La sociedad se organizó en su autonomía, supuestamente el gobierno es el que organiza, la institución es organización, tiene estructura, recursos financieros y humanos, fue pésima utilización de los titulares de ellas.

Los titulares de las instituciones que gobiernan actuaron con mucha lentitud parecían viejos ante una multitud de jóvenes ansiosos por participar en el rescate de los que se quedaron atrapados en los escombros, una clase política vieja y lenta, se vio rebasada, no actuaron a la velocidad de los ciudadanos, en su mayoría jóvenes.

La sociedad rebaso a las instituciones, nuevamente demostró su valentía, solidaridad, amor por México y por sus semejantes, está por encima de sus gobernantes que están para servirla, demostraron ser malos servidores, que viven en su confort y comodidad, lentos y famélicos, entre una sociedad activa y dinámica.

La sociedad mexicana es compasiva y amorosa, pero es de corta memoria, la resaltan, la adulan propios y extraños, todo olvida. Los bancos mexicanos como siempre están al acechó como buitres para endeudar a los sobrevivientes víctimas con créditos y canalizar los apoyos financieros y donaciones a lugares desconocidos, y si existen, es de poca transparencia; vienen los abusos después de la tragedia.

Los comités de brigadistas, de funcionarios públicos actuaron lento en un ambiente de crisis y reacción inmediata. Le apostaron a las cámaras de vigilancia que solo observan pero no actúan, no cumplieron con la Ley del Sistema de Protección Civil del Distrito Federal (Ley publicada en la Gaceta Oficial del Distrito Federal, el 27 de noviembre de 2014), tomar el mando, crear un solo mando organizando a los ciudadanos, por encima de la marina y del ejército, porque es un gobierno civil no militar.

¿Porque Miguel Ángel Mancera Espinosa no recorrió los lugares de desastre para dar aliento a los rescatistas?, ¿Esperaba órdenes para moverse o no moverse, salir en la foto o no, fue por cuestiones políticas?

¿La Cámara de Diputados contribuirá a que la clase política gobernante sea responsable de sus actos y omisiones? No lo creo. Los volcanes: el Popocatépetl y la Malinche, gritaron enfurecidos por lo que le pasaba al pueblo de México, sus hijos queridos. Mis condolencias a todos los caídos y miles de aplausos para los rescatistas.

*Profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, Universidad Nacional Autónoma de México. oaristeolopez@gmail.com