Martes 5 de diciembre del 2017

GRILLA EN EL PODER: Por Miguel Anguiano

*Que Dios nos agarre confesados

*Meade fue al PRI a amenazar a los corruptos

*AMLO pretende pedir ayuda a los bélicos narcos

El domingo pasado se cumplió el tradicional ritual sexenal tricolor. José Antonio Meade, precandidato presidencial del PRI, estuvo en la sede nacional de ese partido, para que la estructura acudiera ruidosa y entregada a refrendar los apoyos acostumbrados al elegido.

Esto no tuviera la mayor importancia, salvo que en esta ocasión, como nunca antes en la historia del partidazo, el candidato presidencial no es un militante de abolengo, sino un externo neófito en política.

Y por ello llama la atención que su primer discurso pronunciado investido ya como aspirante a la máxima posición del país, haya estado bañado de palabras claves con que la mayoría de los mexicanos identifican al partido que lo está postulando: corrupción, corrupción y más corrupción.

Pero fue más allá al advertir que si gana Los Pinos no solo combatirá a los corruptos, sino que terminará con los privilegios y lo dijo de frente, justo a donde se encontraban sentados aplaudiendo y gritando vítores a rabiar, legisladores, funcionarios de alto nivel y líderes sindicales, sí, de los organismos laborales más poderosos.

Comentarios de priístas conspicuos captados por nuestros sabuesos informativos ahí, en el lugar de la escena, reflejaron enojo discreto y preocupación por lo que puede ocurrir si Meade Kuribreña no asimila posición y consecuencias.

“Esto no le debió haber dicho aquí, sino en los recorridos que le esperan; aquí debió centrar su discurso en la unidad que requiere el partido, el liderazgo que está dispuesto a encabezar y destacar la experiencia que tiene en la conducción de la administración pública federal”, comentó sin tapujos un destacado priísta a este grilloso columnista.

Y vaya que tiene razón, pues tal parece que el candidato presidencial no sabe nada de política, no tiene la menor idea de lo que mucho pueblo siente por el partido que lo está arropando y mucho menos tiene curiosidad por lo que ha ocurrido en otros escenarios similares de la historia reciente.

Cuestión de reflexionar que en este momento hay tres gobernadores priístas en la cárcel por corruptos, procesados y capturados en este sexenio, y otros están en la mira; y cuestión de reflexionar que cuando el entonces también candidato presidencial del PRI, Luis Donaldo Colosio Murrieta, pronunció aquel histórico discurso con el que denunció que veía un pueblo con hambre y sed de justicia, todo mundo supo que el enojo del entonces presidente de México, Carlos Salinas de Gortari, fue mayúsculo.

La historia del desenlace de esto último es harto conocida y por eso llama la atención que en esta ocasión José Antonio Meade Kuribreña, en su calidad de candidato externo abrigado por el PRI, se haya presentado en la casa de ese organismo político a hablar de los corruptos, cuando el contenido debió haber sido otro, completamente alejado de ese fenómeno, por lo menos en ese momento, que requería de hacer notar la unidad, la decisión de cambiar sin rencores y sembrar la idea de que el PRI está dispuesto a enderezar el rumbo, pero sin demagogia, aunque sea solo de palabra, pues así es la política.

Con esto refrendamos que no se necesita tener mucho seso para asimilar la debilidad política con que llega el PRI a estas elecciones de la mayor importancia por el número de posiciones que están en juego, pues, insistimos, como nunca antes en su historia, en esta ocasión ni siquiera le alcanzó para sacar de sus filas al candidato presidencial y por ello tuvo que recurrir a un externo, estrategia que solo en los próximos meses asomará los hilos del destino político que se está sembrando desde la Presidencia de la República que encabeza Enrique Peña Nieto, pues ¿alguien duda que fue él quien eligió al candidato del PRI?, claro, asesorado en todo y de manera contundente, por su amigo Luis Videgaray Caso.

Bueno, eso es lo que ocurre en el PRI, pero en el partido MoReNa las cosas están igual de suspicaces, pues también el domingo pasado su virtual candidato presidencial, Andrés Manuel López Obrador, se aventó la puntada de declarar que si gana las elecciones, podría decretar una amnistía a líderes de los sanguinarios narcotraficantes para que haya paz en el país.

Esto desató tremendos comentarios entre propios extraños y alguien del propio MoReNa se aventó el comentario de que al llamado “peje” solo le faltó decir que podría llamar a esos mismos delincuentes, envenenadores públicos, para que le ayuden a controlar a sus asesinas huestes para acabar con la violencia.

Así empieza la contienda electoral en México y que Dios nos agarre confesados con esos primeros candidatos virtuales, pues mientras el más bisoño, Meade Kuribreña, comete pifias que puede desencadenar aguas turbulentas priístas, las locuras del más experimentado, López Obrador, puede alborotar a los narcos para hacer más escandalosos y violentos sus negociosos, si consideran que tendrán la garantía de que serán perdonados por el candidato presidencial que, incluso, pueden estar fraguando destinar toneladas de dinero para hacerlo ganar.

Que quede para la reflexión. Migue52@yahoo.com.mx grillaenelpoder@yahoo.com.mx