Jueves 05 de abril del 2018

Evalúan el riesgo de extinción de mojarras de agua dulce y peces de la frontera sur

Poder identificar cambios en las poblaciones y delinear estrategias de conservación de especies vulnerables basadas en información actualizada, fue una de las razones por las que se modificó la Norma Oficial Mexicana Semarnat-059, el instrumento legal que protege a las especies en peligro y en la que se incluyó un método de evaluación rápido para las especies enlistadas en alguna categoría de riesgo, sostuvo Juan Jacobo Schmitter Soto, de El Colegio de la Frontera Sur (Ecosur), unidad Chetumal.

El especialista en peces dulceacuícolas de México y América Central, así como en ecología de peces arrecifales del Caribe mexicano, trabajó con un grupo de investigadores en la aplicación del Método de Evaluación del Riesgo de Extinción de las especies Silvestres en México (MER) —desarrollado por expertos de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio)— a cíclidos mexicanos (mojarras de agua dulce) y peces de la frontera sur con el objetivo de recomendar su reclasificación o su exclusión de la lista de especies en algún grado de vulnerabilidad.

El investigador explicó que la NOM-059 del 2001 se basaba en la opinión de un experto, por lo que para la actualización de la misma se indicó la aplicación del MER. Así, la versión más reciente de la NOM-059, que se publicó en 2010, incluyó la revisión y actualización del listado de especies en algún grado de vulnerabilidad.

El método está conformado por cuatro criterios: la amplitud de la distribución de la especie, su vulnerabilidad biológica intrínseca (que ponga pocos huevos o que sea especialista alimenticio, por ejemplo), el estado del hábitat con respecto al desarrollo natural de la especie y el grado de amenaza humano (si es un recurso sobreexplotado o vive en un lugar muy contaminado).

A cada criterio se le asigna, basándose en la evidencia científica disponible, un valor que va de tres a cuatro, posteriormente se suman los puntajes asignados en cada criterio y se determina el riesgo de extinción: probablemente extinta en el medio silvestre, en peligro de extinción, amenazada y sujeta a protección especial. Si la puntuación va, por ejemplo, de 12 a 14 la especie es asignada a la categoría en peligro de extinción, mientras que del 10 a 11 se considera a la especie como amenazada.

Schmitter Soto, integrante de la Academia Mexicana de Ciencias, aplicó junto con un grupo de especialistas este método a 8 especies de la familia Cichlidae (mojarras de agua dulce), y a otras 11 especies de peces de la península de Yucatán y el estado de Chiapas incluidos en la NOM-059-2001. El objetivo fue elaborar fichas de las especies analizadas —con información de la literatura, así como de los autores y de sus estudiantes— y en caso de ser necesario recomendar su reclasificación o su exclusión de la lista.

Entre los resultados del proyecto Evaluación del riesgo de extinción de los cíclidos mexicanos y de los peces de la frontera sur incluidos en la NOM-059, que fue presentado a la Conabio en el 2006, destaca que en algunos casos se ratificó que las especies identificadas en la categoría de amenazadas lo estaban, pero en otros cambió la evaluación, tal como sucedió con una especie de Cyprinodon.

Siete especies de este género son endémicas de la laguna de Chichancanab, en Quintana Roo, y debido a su limitada distribución todas eran colocadas en una categoría máxima de protección. Cuando los investigadores aplicaron el método identificaron que una de las siete especies, Cyprinodon beltrani, especie conocida como “cachorrito lodero”, no tiene problemas para encontrar su alimento y su abundancia relativa se había mantenido o incrementado en las últimas décadas, de modo que su categoría pasó de en peligro a amenazada en la lista de especies en riesgo publicada en el Anexo Normativo III de la NOM-059 del 2010.

“En el caso de otras dos especies del género Cyprinodon, tenían una tendencia poblacional descendente, una de ellas probablemente esté extinta en la naturaleza y la otra es especialista trófica y solo se alimenta de organismos del bentos, entonces sugerimos su reclasificación a la categoría en peligro”, señaló Schmitter Soto que tiene entre sus líneas de trabajo la ecología, taxonomía, evolución y biogeografía de peces.