Miércoles 10 de mayo del 2017

En Iztacalco y Venustiano Carranza líderes heredan el poder a sus familiares

Por Guillermo Pimentel Balderas

Como si los reflectores se ubicarán en las delegaciones Iztacalco y Venustiano Carranza, el perredista Mauricio Toledo propuso acabar con la reelección familiar en cargos para Jefe de Gobierno, alcaldes (delegados), concejales y diputados locales.

Ante el pleno de la ALDF, Toledo aseguró que el poder no es hereditario y que su propuesta busca crear candados legales para desterrar vicios desde los partidos y erradicar esta práctica. "Vamos a impedir postular como candidatos a cargos públicos a familiares de sangre, hasta en cuarto grado", argumentó.

Sin embargo, para nada mencionó que en las delegaciones Iztacalco y la Venustiano Carranza, ésta práctica se lleva a cabo desde varias administraciones anteriores.

Primero, en Iztacalco, la hoy asambleísta Elizabeth Mateos, heredó la delegación a su pareja, Carlos Estrada, y en Venustiano Carranza, todo quedó entre los hermanos, Julios César (hoy diputado federal) e Israel Moreno Rivera.

Se dice, que para darse “chamba” entre familiares, de estos funcionarios, los de Iztacalco cobran en Venustiano Carranza y viceversa.

En fin, Toledo quiere acabar con la reelección familiar para ocupar cargos públicos en la Ciudad de México.

Dijo: “El avance democrático en el país ha tenido logros importantes, pero también se han desarrollado algunos vicios que deben ser acotados o desterrados. Uno de ellos es la pretensión de extender el tiempo en el poder, principalmente en cargos a Jefe de Gobierno, alcaldías, concejales y diputados locales, más allá de los tiempos constitucionales, a través de algún familiar de sangre como padres, hermanos, primos y tíos”, señaló.

Insistió en corregir esta irregularidad y considero que en el contexto de la elaboración de un nuevo marco electoral, la Ciudad de México debe ser vanguardia, una vez más, para acotar estas tentaciones que tanto daño hacen en el ánimo ciudadano, lo que resta credibilidad y legitimidad a cualquier gobierno que sigue estas prácticas nocivas.

Detalló que la idea es abrir paso a las nuevas generaciones y recobrar el sentido original del servidor público para satisfacer y cumplir las demandas y necesidades de los ciudadanos.

"En resumidas cuentas, el poder no es hereditario, un hermano o un padre no puede heredar su cargo o representación, por eso es momento de que la soberanía de la Ciudad de México luche a favor de procesos electorales con legitimidad, equidad y principios, para erradicar que ese gobernante pueda colocar familiares, porque el que debe decidir no es una persona, sino el pueblo al que se gobierna", concluyó.

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