Viernes 11 de agosto del 2017

El norte de la CDMX, el más afectado por las partículas suspendidas

Cuando se describe la contaminación atmosférica hay que referirse tanto al tipo de contaminante como a la región de la que se habla, puntualiza el investigador del CCA. No todas las zonas en una ciudad están expuestas a la misma cantidad de contaminantes, ni la misma zona tiene los mismos niveles de contaminación en diferentes momentos del año, o incluso en diferentes horas del día.

Una de las mejores medidas para protegerse de las partículas suspendidas es no realizar actividades al aire libre cuando se eleve su concentración en la atmósfera.

Así, en la Ciudad de México, el norte de la urbe es la región que se ve afectada en mayor medida por la cantidad de partículas suspendidas.

Más específicamente las partículas PM2.5, aunque generalmente no rebasan las normas mexicanas, rebasan los criterios de la OMS; y las PM10 rebasan frecuentemente tanto las normas nacionales como las directrices de la OMS.

Esto se debe a que los vientos dominantes que entran a la ciudad durante el día soplan de norte a sur, y traen consigo partículas provenientes del suelo de las zonas agrícolas aledañas o de las áreas erosionadas de la región. Además, a esto se le suman los contaminantes generados por las industrias y los automóviles, explica Omar Amador Muñoz, investigador en el Centro de Ciencias de la Atmósfera (CCA) de la UNAM.

Solución al problema de contaminación por partículas Existen diferentes medidas que se pueden tomar para reducir el problema de este grupo de contaminantes, una de las que ha demostrado tener más efectividad es la plantación de árboles, que filtran muy bien las partículas suspendidas.

También hay que tomar en cuenta que la principal fuente de combustión incompleta en la Ciudad de México son los vehículos, principalmente los de diesel, por lo que es importante mantener en buen estado los automóviles en los que se circula, comenta el investigador.

También, en relación con los procesos de quema de combustibles, es necesario mejorar las tecnologías de combustión para evitar que estas pequeñas partículas se produzcan, o si esto no es posible, acondicionar filtros de retención que eviten que se liberen al ambiente.

Estas medidas también deberían aplicarse a los procesos industriales, que podrían retener los contaminantes antes de que salgan de sus chimeneas. De hecho, mucha de esta tecnología de filtros ya está desarrollada, solo hace falta implementación y mantenimiento, aunado a un consumo de combustibles de buena calidad, explica Omar Amador.

Tecnología mexicana Dentro de los grupos de investigación en México que se encuentran trabajando por desarrollar materiales que logren retener las partículas suspendidas y, por lo tanto, que puedan utilizarse para desarrollar filtros para este grupo de contaminantes, está el equipo del doctor Héctor Domínguez Castro, especialista del Instituto de Investigaciones en Materiales de la UNAM.

Héctor Domínguez trabaja con un tipo de sustancias denominadas surfactantes o tensoactivos, que son moléculas que tienen la capacidad de atraer sustancias que son solubles en agua, como los alcoholes o algunas sales, pero también sustancias que no lo son, por ejemplo, los aceites.

Esta propiedad vuelve a los surfactantes muy interesantes cuando se trata de retener contaminantes como las partículas suspendidas, que pueden estar formadas tanto de fracciones hidrofílicas, solubles en agua, como hidrofóbicas, no solubles en agua.

El grupo de investigación está especialmente interesado en explorar la capacidad de los surfactantes para retener metales como cadmio, plomo y mercurio, que pueden estar presentes en las partículas suspendidas y son altamente tóxicos para el ser humano.

Computadoras para combatir la contaminación Héctor Domínguez ya ha experimentado con diferentes tipos de surfactantes para averiguar cuáles de ellos y en qué combinaciones tienen una mayor efectividad para atrapar metales contaminantes. Además, ha probado su efectividad al estar disueltos en agua o como sólidos en una superficie, lo que posibilita una amplia diversidad de filtros para diferentes propósitos.

Pero estos experimentos los ha realizado de una manera poco convencional, esto es, utilizando novedosas tecnologías de cómputo para simular los ensayos de manera virtual.

Esto le permite tener un primer acercamiento con las diferentes formulaciones de surfactantes y simular condiciones de temperatura y presión que en el laboratorio necesitarían de mucho tiempo y dinero, explica el investigador.

Gracias a esta forma de simulación experimental, el equipo de trabajo ha logrado avanzar en el diseño de surfactantes que no solo retengan metales, sino que también ayuden a la retención de dióxido de carbono, uno de los principales gases de efecto invernadero. Con ello, Héctor Domínguez considera que realiza una de las labores fundamentales de los científicos: generar conocimiento que ayude al bienestar de la sociedad.

Medidas personales Pero, además de la implementación de mejores tecnologías de combustión y de filtrado de los contaminantes, es necesario evitar las quemas intencionales al aire libre. La quema de basura o la quema para la agricultura debe minimizarse si se quiere controlar el problema. Pero uno de los factores más importantes es la colaboración individual, específicamente en el tema del transporte.

Controlar y actualizar las flotas vehiculares es un tema imprescindible para mejorar la calidad del aire en la CDMX, comenta Omar Amador, quien opina que el gobierno de la urbe está haciendo un trabajo adecuado en este tema.

Para el investigador es necesario actuar ya, pues “el problema de la contaminación del aire es que no se ve, hasta que se ve”, y aunque la contaminación sea invisible, sus efectos sobre la salud son una realidad tangible.

“Es muy importante hacer conciencia de este problema, porque la contaminación atmosférica la ocasionamos todos y todos somos responsables, todos, y tendríamos que motivar a otros para hacerlos conscientes de lo necesario que es cuidar el aire, pues desgraciadamente una fracción del asunto está relacionada con problemas de corrupción, de no verificar bien los vehículos y de no dar mantenimiento a todo lo que usamos y que emite contaminantes a la atmósfera que al final todos vamos a respirar”.

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