Sábado 10 de febrero del 2018

COLUMNA DE LA CÁMARA: Édgar Romo García

*Positivo rumbo de nuestra Constitución

Nuestra Carta Magna ha resistido la globalización del Siglo XXI y las nuevas formas de concebir las libertades en el mundo y la vida en sociedad. México y su Ley Suprema han estado a la altura de las demandas sociales.

La Constitución es el acta de vida del país, pues acumula en su texto y vigencia la historia de nuestra condición política e institucional; además, plasma las barreras superadas y derechos alcanzados durante las distintas etapas de madurez y evolución nacional.

La evolución de la Ley Suprema contempla un numeroso listado de adecuaciones que han mejorado su sentido y hacen palpables esfuerzos vanguardistas para su adaptación al orden social y democrático de cada circunstancia.

En esta nueva era, los cambios estructurales de extremas dimensiones representan las transformaciones más importantes de nuestra Carta Magna.

Estamos ante la necesidad de proyectar la vida de México en la máxima ley, pues en su creación se motivó una legislación que representaba la experiencia y vivencia de los primeros 100 años de nuestra historia como nación independiente.

Estimo que con el paso de los años, los aportes de modificación a nuestra ley han plasmado el intenso movimiento y desarrollo de nuestra nación, con igual o mayor trascendencia.

Ayer nuestra Ley decidía una justicia penal burocrática, hoy determina la oralidad en el proceso judicial, persigue la justicia pronta y expedita. Antes hablábamos de una educación gratuita, hoy de una educación no sólo gratuita, si no de calidad, evaluada y moderna.

Ayer hablábamos de larga distancia en comunicación, hoy hablamos de conectividad y accesibilidad. Antes, de la expropiación petrolera, hoy de la explotación energética.

En el pasado nos referíamos a monopolios, hoy a competencia económica. Anteriormente se hablaba de opacidad en información, hoy de transparencia, fiscalización, declaraciones patrimoniales y de un sistema anticorrupción.

Ayer hablábamos del sistema de partidos, hoy hablamos de la participación política abierta y de las elecciones organizadas totalmente por ciudadanos.

Desde la Cámara de Diputados se tiene la encomienda del trabajo parlamentario, legislaciones modernas que atiendan la realidad social, pero que miren hacia el futuro, como visionariamente lo hicieron los miembros del Constituyente de 1917.

Refrendamos nuestro compromiso y seguiremos trabajando en ser esos representantes dignos que la ciudadanía demanda, capaces de promover propuestas con soluciones y consensos, no divisiones.

En el último tramo de nuestra Legislatura, somos sensibles a la exigencia ciudadana de equilibrar sus demandas con las reformas que aún se encuentran pendientes en las agendas. Escucharemos y daremos prioridad a ello.

A 101 años de la promulgación del Documento más importante de nuestro país, la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos nos remite a reencontrarnos con nuestra historia, valores y principios.